El Obradoiro vence y resopla

Sumó su primera victoria en medio de la alta montaña del calendario


santiago / la voz

Después de tres jornadas en la Liga Endesa solo dos equipos lucen cartel de invicto: el Real Madrid y el Burgos. Y solo uno está todavía por estrenar su casillero, el Joventut. Así de igualada y sufrida se presume la temporada.

Para el Monbus Obradoiro, el triunfo ante el Bilbao Basket tuvo un efecto liberador, porque el primero siempre vale doble para la confianza y porque, quiérase o no, el calendario ha deparado un arranque sin anestesia, con mucha alta montaña. El sábado el colectivo de Moncho Fernández visita al Tenerife. Después recibirá al Real Madrid y enlazará dos desplazamientos consecutivos, a Murcia y Badalona.

Dejan Kravic, que rayó a un buen nivel, así lo significa: «Creo que, definitivamente, necesitábamos esta victoria. La temporada es larga, el calendario exigente y hay muchos buenos oponentes en esta Liga, de modo que cualquier triunfo que se pueda conseguir hay que atarlo. Lo intentamos hasta el último momento y finalmente ganamos el partido».

La defensa del pívot serbio sobre Brown en la última jugada fue definitiva. Así la recuerda: «Me gusta mucho defender el perímetro, me gusta cubrir a los jugadores de perímetro. No quería que él tirara de tres. Me retó, yo intenté taponarlo desde atrás, toqué un poco el balón y, por suerte, no entró».

Pepe Pozas fue todavía más expresivo en su análisis: «Nos hemos quitado la presión. Ha llegado la primera, hemos parido y ahora a mirar hacia delante». Reconoce que, de haberse escapado el partido, «hubiese sido un golpe duro, después de estar ahí hasta el final». Pero prefirió no entrar en análisis de contexto en caso de haber perdido: «No podemos ponernos a pensar en lo que pasaría, en quién viene y quién no viene. Al final, nosotros salimos a ganar cada partido. Unos nos salen mejor, otros peor, pero siempre con la ilusión, las ganas y la energía necesarias».

Advierte de que el equipo todavía tiene mucho margen de mejora, que cada temporada necesita su tiempo de cocción: «Es lo de todos los años. No alcanzamos nuestra madurez, en defensa y en ataque, hasta que avanza la campaña».

En opinión de Álvaro Muñoz, la clave estuvo «en la fortaleza mental del equipo», en no dejar de creer: «Nos han forzado la prórroga, nos han vuelto a forzar la segunda prórroga. Hemos estado muy sólidos al final. Fletcher decidió con un canastón histórico, increíble. Puede meter tiros de dificultad extraordinaria».

Para el alero del Obra, la victoria también tuvo un efecto liberador a nivel personal, porque Kulboka anotó el triple que llevó el partido a la prórroga zafándose de su oposición. «La consigna era defender el triple en triangulación -recuerda- y me lo han metido en la cara. Menos mal que hemos ganado, porque me habría costado dormir. Dejan estuvo extraordinario en la última posesión con Brown, que es muy bueno».

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