La huella del Obradoiro de Moncho

Los rivales destacan el juego con bloqueos indirectos para tiradores y las trampas defensivas


santiago / la voz

«Jugar contra Obradoiro es muy difícil para nosotros porque hacen un tipo de baloncesto diferente al de los demás equipos y hay que saber leerlo muy bien». Palabra da Aíto García Reneses en el 2014, cuando entrenaba en Sevilla.

«Disfruta la ciudad que es fantástica. Y así estás un rato sin pensar opciones para los putos sistemas que nos llevan locos a todos». Es una reflexión de Pedro Martínez en Twitter dirigida a Moncho Fernández, en 2017, después de recomendarle que no viajase a una Vitoria nevada para jugar el partido, y de que el Alquimista de Pontepedriña le contestase que no se podía perder una estampa tan bella.

«Es el equipo de la Liga Endesa que juega de una forma más diferente. Juega con muchos bloqueos indirectos y hace un baloncesto muy bueno, sobre todo en casa». Así hablaba Sito Alonso la pasada campaña antes de visitar Sar con el Murcia.

Baloncesto cuántico

Ese juego diferente que despliega el colectivo de Moncho Fernández sobre la cancha tampoco pasa inadvertido a los jugadores. El Monbus Obradoiro es reconocible por su baloncesto cuántico. Para muestra valga un repaso de reflexiones de algunos de los baloncestistas que acudieron a la gala de presentación de la Liga Endesa.

Entre ellos Tornike Shengelia, del Baskonia, que no deja lugar a dudas: «Es distinto. Mueve muchísimo el balón, apura las posesiones hasta el final. Cuando tienes que defender a un equipo así, sufres. Todos los años ficha jugadores jóvenes que se catapultan. En casa son especialmente peligrosos. Si no respetas a este equipo vas a perder el partido. Sobre todo en su pista».

También es expresivo Darío Brizuela en su análisis: «Es muy difícil jugar contra el Obradoiro. Es un dolor de cabeza, pero está bien porque plantea un juego distinto al resto. Está Moncho ahí. Es difícil de defender. Esa semana de entrenamiento antes de jugar contra el Obradoiro, el scouting sí que es un dolor de cabeza. Pero jugar allí es una gozada. El campo es una pasada. Para mí, ir a canchas como Sar es una gozada. Siempre está a tope y me encanta jugar en ambientes así».

Preguntado respecto a si encajaría en ese baloncesto cuántico de Moncho Fernández, contesta con sinceridad: «No lo sé. El Obra ficha tiradores que son una pasada y yo creo que todavía tengo que mejorar esa faceta de mi juego. Sería un reto entrenar en un sistema tan diferente del que estoy acostumbrado».

Oriol Paulí, uno de los valores emergentes del Gran Canaria, pone el acento en la carga táctica: «Lo que lo hace diferente es el estilo de Moncho. Lleva muchos años ahí. Es un entrenador distinto, al que le gusta mucho lo táctico, jugar con posesiones muy largas. En baloncesto se ve cada vez más un juego en transición, de casi llegar y tirar, más eléctrico, y él busca un juego más calmado, de poner muchos bloqueos para acabar consiguiendo un tiro liberado. Y en defensa siempre te sorprenden con zonas, con cosas muy tácticas. Todo eso lo que lo hace diferente y le lleva a competir contra todos los rivales de la Liga».

Goran Huskic, pívot del Burgos, tiene en alta consideración al Monbus Obradoiro: «Mi experiencia en España me dice que en pretemporada parece que no tiene suficiente equipo, que le falta nivel, pero cuando empieza la Liga es un conjunto muy competitivo. Juega muchos bloqueos indirectos, siempre con buenísimos tiradores que pueden romper el partido en dos minutos».

A Jaime Fernández, escolta internacional del Unicaja de Málaga, le gustan la atmósfera y el baloncesto de Sar: «Es un sitio especial. Siempre es bonito jugar como visitante en la cancha del Obradoiro. Es una cancha caliente. Y tiene un entrenador que les hace únicos. Les hace jugar de una manera especial. Quizás no jueguen tantos bloqueos directos, como el noventa y pico por ciento de los equipos. Juegan con muchos bloqueos indirectos, muchos tiradores, sistemas muy largos con muchas opciones. Es especial».

El Obra encara su novena campaña seguida en la ACB. El escolta de Unicaja no se atreve a hacer un análisis profundo para buscar las claves de esa trayectoria. Pero apunta en una dirección: «En Santiago aman el baloncesto. Tienen plena confianza en el entrenador y el proyecto. La gente ama el baloncesto y tiene claro que quiere al Obra en su ciudad y en la ACB. Eso le da mucha fuerza».

Álex López, escolta del Tenerife, tiene claro el perfil compostelano: «En Europa la tendencia es a jugar sobre todo pick and roll y Obradoiro es más de carretones y bloqueos indirectos para buscar a los tiradores. No para de moverse, de jugar. En todo momento está en movimiento, con ataques muy largos, cuando la tendencia en Europa es de posesiones más cortas. En defensa Moncho siempre tiene muchas trampas o truquitos que le salen muy bien. También es muy peligroso atrás».

Moussa Diagne, pívot del Andorra, empieza por significar que todavía no lo ha visto jugar este verano. Pero anticipa lo que espera del Obra:: «Sigue el mismo entrenador. Siempre es muy difícil jugar contra ellos por los sistemas que tiene Moncho. Para mí es un equipo histórico, todo el mundo lo sabe. Es muy difícil jugar contra ellos. Utiliza unos sistemas muy difíciles de defender. Busca mucho a los tiradores, pero también a los interiores. No sabes por donde van a salir. Tienen muchas opciones en ataque».

Está encantado de coincidir con Nacho Llovet: «Después de pegarme tanto con él, ahora está muy bien tenerlo al lado. Este año vamos a repartir juntos. Es buen tío. Me ayuda mucho».

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