El Obradoiro cae ante el Real Betis

El conjunto de Moncho Fernández se queda sin final en el torneo EncestaRías de Vilagarcía


VILAGARCÍA / LA VOZ

Burgos y Betis juegan esta tarde, a partir de las 20.15, la final del torneo EncestaRías, tras imponerse en dos ajustados encuentros en el vilagarciano pabellón de Fontecarmoa al Alba Berlín y al Obradoiro, que se miden a las 18.00 horas en el partido por el tercer y cuarto puesto. En el caso del conjunto gallego, yendo a remolque desde poco después del inicio del segundo cuarto, con una gran puesta en escena de salida que dejó paso a sus lógicas muestras de inmadurez, con media plantilla recién llegada.

Había expectación entre la hinchada obradoirista por ver por primera vez la nueva versión del longevo proyecto de Moncho Fernández y su troupe del cuerpo técnico. Y lo cierto es que resultó fácil reconocer desde la primera posesión la fórmula del Alquimista de Pontepedriña. Kravic abría el electrónico con un gancho, exprimiendo la ventaja interior generada para los móviles pívots santiagueses en los dos primeros ataques del Obra, a los que sucedió una melodía de acordes: tres triples de Brodziansky y el debutante Magee (2), y jugadas de tres puntos del propio interior eslovaco desde la línea de tiros libres y de Czerapowicz con un 2+1 para llevar al conjunto gallego a su máxima ventaja en el partido, 21-11, en el minuto 5.44.

El Obra había salido de cara con tres de sus novatos, Calloway en la dirección de juego, Magee como heredero de los Thomas y Obst al cargo del fusil de repetición, y Kravic haciendo soñar con que sí, los de Moncho Fernández tienen un cinco de garantías para fajarse en la ACB. Pero claro, el Betis también tenía algo que decir. Y su discurso desnudó las miserias de un Obra recién metido en el horno, y por lo que se ve, falto todavía de mucho fuego lento para dar consistencia a su endeblez defensiva. Demasiado nuevo alumno para cogerle el tranquillo a las tablas de cálculo del Alquimista.

Fue ajustar el control de su frontera en el 6,75, y dar entrada a Albert Oliver, el Betis fue creciendo a base de una aportación ofensiva colectivizada. Con ella los de Curro Segura recortaron a 29-25 al final del primer acto, y con ella se fueron 44-50 al descanso. Con Whittington como único hombre por encima de los 10 puntos (13), mientras el Obra se aferraba al buen hacer de su pareja de interiores titular, desaparecido el efecto champán de sus exteriores; sobre todo de un Magee que se llevó sus buenas broncas desde el banquillo.

La eclosión de Rivers, la estrella del Betis, que como Oliver no había salido de partida, consolidó al conjunto sevillano en la delantera del electrónico. Pero 7 puntos encadenados por Czerapowicz en un triple y una jugada de 3+1, unidos a la continuidad del buen hacer de Brodziansky, mantuvieron en el partido al Obra, que entró en el cuarto definitivo 70-75 abajo. Cierto es, con K.C. Rivers anulado... por K.C. Rivers, al banco tras ver una técnica mientras esperaba los tiros libres de Vasileiadis, otro hombre importante en la resistencia obradoirista a base de pico y pala.

Y con este modo de producción, encabezados por los novatos, Calloway, Kravic y Daum, los de Moncho Fernández alcanzaron el 82-82 a 5,49 para el final. Tocó entonces jugar a hundir la flota. Y ahí el Betis se mostró más entero y más fino a la hora de apuntar el camino de sus torpedos hacia la línea de flotación de su rival.

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