El bajón llegó en el tiro de dos puntos


Cualquier análisis de la temporada recién finalizada por el Obra debería partir de la premisa de que el equipo ha conseguido, una vez más, el objetivo que se le exige al inicio de cada curso: evitar los puestos último y penúltimo de una Liga Endesa, que cada año es más competitiva y más difícil.

El equipo rindió a un nivel extraordinario durante las primeras 21 jornadas, alcanzando casi un 50 % de victorias. Las claves de este primer tramo de competición las encontramos básicamente en la capacidad ofensiva del grupo. En un contexto de apuesta clara por el ataque muy elaborado, rondando solo 70 posesiones por encuentro, buscando casi siempre como primer objetivo el lanzamiento que siempre ha dado un mayor rendimiento, el lanzamiento de tres, se logró minimizar el impacto de la escasa capacidad de rebote ofensivo y de la elevada tasa de posesiones perdidas, algo en lo que insistía Moncho Fernández en casi todas las ruedas de prensa previas a los partidos.

Un juego basado en el pase y en la correcta toma de decisiones llevó al equipo a ser el único de la liga que rondó el 70 % de lanzamientos de campo asistidos, una cifra extremadamente alta y muy similar, por ejemplo, a la acreditada por Efes Pilsen en la Final Four de la última Euroliga.

Todo este cúmulo de circunstancias hizo que el Obra rindiese a 1,11 puntos por cada posesión disfrutada y que fuese uno de los ocho mejores conjuntos durante los primeros 21 partidos de competición en este aspecto. Este registro se basó fundamentalmente en el acierto en el lanzamiento de 3, con 1,12 puntos conseguidos por cada triple intentado, para ocupar el quinto puesto de la liga en este parámetro. Todo ello a pesar de que la figura del 4 tirador, tan importante en el Obra, Maxime de Zeeuw, no logró nunca estar al 100 % de su capacidad física.

Según avanzaba la temporada se fue mejorando ligeramente en la tasa de posesiones perdidas, se dejó de ocupar los últimos puestos en esta clasificación particular y el equipo también mejoró sensiblemente su capacidad de rebote, de hecho llegó a acabar la campaña con un 50 % de capturas, es decir, llegó a rebotear exactamente la mitad de los rechaces disponibles en cada encuentro.

El único aspecto en el que se detectó una bajada de rendimiento importante en el último tercio de temporada, y que muy probablemente es la explicación más factible para la crisis de resultados vivida en los últimos trece partidos, es el acierto en el lanzamiento de dos. Durante este tramo de competición el Obra se convirtió en uno de los equipos con peor rendimiento de la liga en esta faceta del juego y, derivado de ello, su rendimiento por posesión bajó hasta 1,07 puntos.

Con solo siete jugadores con contrato en vigor, la dirección deportiva del club afronta por novena vez el reto de renovar media plantilla y volver a encajar todas las piezas otra vez en un contexto cada vez más competitivo y con presupuestos más altos en casi todos los equipos de la liga. El objetivo será otra vez el mismo, que no por repetido deja de ser emocionante. Bienvenida temporada 19/20.

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El bajón llegó en el tiro de dos puntos