El Obradoiro respira ACB

La derrota ante el Barça llegó acompañada de la permanencia que Sar supo reconocer


El Monbus Obradoiro cierra la temporada con la satisfacción del deber cumplido a pesar de acabar con nueve derrotas seguidas. Sar, como siempre, supo reconocer el mérito de conseguir la permanencia, que dará paso a la novena temporada consecutiva en la élite. Y todo eso en una jornada rara, porque todo se decidía en tres canchas. Quien más quien menos estuvo pendiente del partido y de las noticias que iban llegando desde Illunbe, siempre positivas. Y cuando se confirmó la derrota del Gipuzkoa Basket la Peña Zona Norte prendió la celebración con el cántico del «Somos ACB».

El partido fue el fiel reflejo de la temporada. Hasta el ecuador, incluso los compases iniciales del tercer cuarto, el equipo rayó a un alto nivel y tutéo al Barça. A medida que fue perdiendo acierto en los triples fue decayendo, frente a un adversario muy sólido. Y todo acabó con una dulce derrota pero con la guerra ganada. 

La primera parte de la contienda evidenció la configuración del Monbus Obradoiro de esta temporada, un equipo que ligó buena parte de su suerte al tiro de larga distancia. Ante otro rival menos poderoso, más descuidado en defensa, probablemente se hubiese ido al descanso con más renta. Tuvo que conformarse con un punto de ventaja, después de un primer cuarto con seis triples de nueve intentos a los que añadió otros tres en el segundo acto, sobre diez ensayos.

El colectivo de Moncho Fernández firmó veinte minutos muy serios que obligaron a Pesic a ir buscando combinaciones para frenar ese caudal de triples. El Barça nunca se precipitó. Ni en ataque ni en defensa. No dejó que el Obradoiro cogiese vuelo. En la anotación escogió el guion inverso al de los locales, buscando más sus puntos cerca del aro, con el auxilio de los bases, Heurtel y Pangos, en la larga distancia.

La peor noticia para el conjunto compostelano llegó en el ecuador del segundo cuarto, en una de esas cosas que rara vez le pasan a otros. En una acción de ataque, en la que no llevaba el balón, Llovet se tropezó con un rival involuntariamente y de modo inmediato pidió el cambio. Se retiró cojeando.

El tercer cuarto marcó un cambio de tendencia. El Barça siguió apretando atrás y empezó a anotar con fluidez desde todas las distancias. A eso le añadió una notable mejoría en el rebote ofensivo. Y con esas constantes quedaba claro el desenlace.

El Obra llegó a ponerse a seis a falta de un par de minutos para la conclusión del tercer acto. Fue su última aproximación. En el último cuarto el Barça no dejó de percutir  y amplió las diferencias a veinte puntos.

Al final, la derrota más dulce, la antítesis de una victoria pírrica. La afición lo celebró.

 Obradoiro 63:  Sàbat (15), Vasileiadis (12), Singler (4), Llovet (4). Brodziansky (12) -cinco inicial-. Simons (5), Costa, Obst (6), De Zeeuw, Spires (3), Navarro y Hlinason (2).

 Barça 83: Pangos (8), Claver (6), Hanga (17), Singleton (7) y Tomic (7) -cinco inicial-. Pau Ribas (8), Heurtel (15), Pustovyi (6), Oriola (9) y Kuric.

 Parciales de cada cuarto: 20-16, 16-19, 12-22 y 15-26.

 Árbitros: Pizarro, Serrano y Sánchez Sixto.

 Incidencias: Multiusos de Sar. Última jornada de la Liga Endesa, con algo más de cinco millares de espectadores.

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