Pozas apela al trabajo de temporada

El capitán del Obradoiro confía en que el esfuerzo del curso se vea recompensado el domingo


SANTIAGO / LA VOZ

Pepe Pozas vive su temporada más difícil desde que recalase en el Monbus Obradoiro hace ya casi cinco años. Parecía indestructible, pero esta campaña los percances físicos le han obligado a poner pie a tierra en dos ocasiones y le han impedido encontrar continuidad. Se pierde el tramo final de temporada por una rotura fibrilar, de la que está evolucionando bien.

No se atreve a calificar este curso como «el más complicado». Si acaso, lo encuadra en la categoría de «el más dramático», por llegar a la última jornada «sin estar salvados». Pero recuerda otros momentos difíciles, y especialmente uno: «En mi segundo año aquí, cuando vinieron Maric, Koleshnikov y Kostas».

El capitán es de los que más se mezcla con la afición y la ve como la piedra angular del club: «Sabe de baloncesto y sabe cuando un equipo lo da todo y está involucrado. Otra cosa es que no nos estén saliendo las cosas. Los aficionados son lo más importante de este club. Los jugadores y todo lo demás venimos detrás. Siempre nos trasladan ánimos y apoyo».

Pepe Pozas no acierta a encontrar una explicación a la mala racha de las últimas jornadas, con solo una victoria en doce contiendas. Apela al factor mental porque «el equipo lucha y tiene sus opciones. Salvo ante el Andorra, y poco más, llegamos a los tres cuatro últimos minutos de partido con opciones. Creo que es más una cuestión de bloqueo mental que de juego», al ver que se resiste la duodécima victoria.

Pero también reconoce que la falta de acierto ante el aro rival está pasando factura: «No están entrando los tiros. Quizás por eso hablaba más de bloqueo mental. No anotar nos mina la moral».

Detalles en contra

A la hora de analizar el devenir del equipo en las últimas jornadas, después de dos primeros tercios de temporada más que notables, apunta a pequeños detalles que no ayudan: «Hay que ir viendo partido por partido y siempre acaba sucediendo algo. Una canasta nuestra que no entra, un canastón del rival que sí entra, una falta que no se pita... Son cosas que no se pueden manejar. Nos pusimos pronto con once victorias y es normal que la gente ahora esté algo desilusionada, pero sabíamos que podíamos vernos en un final así de apretado».

Pone el acento en esa perspectiva, la de toda la campaña: «Es complicado vernos en una situación así porque el equipo no se deja llevar. Trabaja, y da rabia ver que ese trabajo no fructifica. Esperamos que este domingo sí se vea recompensando todo ese esfuerzo y sacrificio. Somos el Obradoiro, no atendemos a dejarnos llevar, sabemos sufrir. Y queremos disfrutar con la permanencia».

Lo primero es poner toda la atención en el partido ante el Barcelona: «Hay que afrontarlo como uno más. Si conseguimos hacer un buen trabajo tendremos nuestras opciones de ganar. Contra equipos de altísimo nivel, la clave está siempre en llegar al final con posibilidades. Y ahí tendríamos el plus de Sar».

En todo caso, si el Obradoiro pierde todavía puede salvarse, siempre que el Real Madrid gane en Illunbe al Gipuzkoa Basket o el Estudiantes pierda en Badalona ante el Joventut. La permanencia se jugará en tres canchas a la misma hora, a partir de las 12.30. «No sé si Moncho me dejará jugar con el teléfono», comenta el base, que insiste en que «lo primero siempre es el partido del Obradoiro».

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