The Monblues Brothers


Llegué al pabellón tranquilo y con buenas sensaciones. Por si estuviese poco animado, la profética presentación que hizo Masaguer terminó de convencerme de que íbamos a ganar: «Buenas noches señoras y señores y bienvenidos al Multiusos de Sar. Aquí estamos, en 2019, disfrutando en directo del deporte de élite. Sabéis que cada vez más gente prefiere los juegos electrónicos y pocas oportunidades más tendremos de ver jugadores de baloncesto practicando este arte. Hacia el año 2029, el deporte conocido hoy como baloncesto, existirá solo en las hemerotecas de las bibliotecas municipales. Así que esta noche, señoras y señores, mientras podamos, disfrutemos, desde Rock Island, Illinois (sic), con el número 3 Sàbat, 7 Simons, … y 77 Vasileadis. Entrenador, Moncho Fernández. The Monblues Brothers».

El primer cuarto fue según lo previsto y ni tan mal. Encontramos a Kostas (ellos a San Miguel) y a un ritmo en el que nos encontramos más o menos cómodos. Necesitábamos puntos de Brodziansky en la pintura y, por una vez, esa pizca de suerte con los balones sin dueño. Ni una cosa ni la otra. La salida del segundo cuarto fue un horror. Cuando no anotamos nos cuesta defender y Tenerife se cebó. Si era optimista al principio, en el descanso me conformaba con que la segunda parte no fuese una hecatombe.

Yo no creía pero Sàbat sí. Metió tres triples y pareció activarse el equipo y el pabellón. Quisimos subir líneas en defensa y Bassas nos hizo un destrozo. A Sàbat se le unió Kostas para casi rozar la heroica pero a Bassas se le unieron San Miguel, Brussino, Abromaitis... Entre todos lo mataron y él solito se murió.

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