El Obradoiro ni se flagela ni se confía

Asume los merecimientos del Zaragoza y ya pone toda la atención en la visita al Real Madrid


santiago / la voz

La derrota del Monbus Obradoiro ante el Zaragoza ha dejado peor cuerpo que otros resultados adversos, ya sea porque el conjunto maño mantuvo un nivel de anotación muy alto durante casi los cuarenta minutos, ya porque la afición no pudo cumplir la expectativa de una anhelada duodécima victoria que hubiese acercado sustancialmente el objetivo de la permanencia cuando restan ocho jornadas para la conclusión de la Liga Endesa.

El vestuario ha encajado el revés con las recetas de siempre, haciendo autocrítica y poniendo ya de inmediato la atención en el próximo partido, por más que toque visitar a un rival de la talla del Real Madrid. Y nadie hace cálculos más allá de esa jornada.

Así lo confirma Albert Sàbat: «Creo que nadie está haciendo cuentas y todos pensamos en trabajar bien en el día a día y llegar bien al siguiente partido. Teníamos muchas ganas de ganar en casa ante nuestra afición, no fue posible y ahora iremos a Madrid a intentar vencer».

Lo cierto es que el partido se decidió en detalles. A falta de veinte segundos el Obradoiro consiguió acercarse a tres puntos. El base reconoce que «el Zaragoza anotó mucho durante todo el partido». Pero considera que la clave estuvo no tanto en la defensa cuanto en «algunos tiros que fallamos y nos hubieran metido en el partido». De hecho, hasta el minuto veintiocho el colectivo de Moncho Fernández fue por delante en el marcador.

En opinión de Hlinason, sin embargo, hubo dos aspectos que decidieron la contienda y que tienen que ver con la defensa: «Nos faltó controlar algo mejor sus transiciones y ellos, en la segunda parte, intentaron romper nuestra circulación de balón».

Llovet apuntó a la buena tarde de Nacho Martín, que acabó como jugador más valorado de la jornada: «Ha tenido su día. Que un jugador te meta seis o siete triples, obviamente desestabiliza».

El pívot no escatimó méritos al rival: «El Zaragoza hizo un buen partido y ha merecido la victoria». Y no por dejadez local: «He visto a todo el mundo con mucha hambre en este partido, pero hay días en los que las cosas no salen. Ha habido tiros abiertos que no hemos metido, y no ha sido por falta de ganas».

Para Kostas Vasileiadis, lo peor de todo fue «no haber podido dar ese pasito adelante que todo el mundo esperaba después de haber ganado en Burgos. Cada partido es diferente. Quedan ocho, que son como ocho finales». Y subraya que una cosa no cambia: «Siempre queremos mejorar». Intentarán demostrarlo ante el Real Madrid.

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