Los tiros libres tumbaron al Obradoiro en Málaga

Los andaluces decantaron la contienda en el último cuarto


El Monbus Obradoiro plantó cara hasta donde pudo pero se encontró con un Unicaja de Málaga que encontró la llave del partido a tiempo. Los andaluces equilibraron en el tercer cuarto y apuntillaron en el último, en un duelo bastante igualado en todos los frentes salvo el de los tiros libres.

El choque empezó de la peor de las maneras para el Obradoiro, ofuscado y errático en ataque. Brodziansky se jugó sin éxito dos acciones de uno contra uno ante Wiltjer. Las dos siguientes posesiones acabaron en sendas pérdidas, unos pasos de Obst y una de Singler por pisar la línea. Y antes de llegar al minuto dos el Unicaja ya mandaba por 8-0. Fue lo que tardó Moncho Fernández en pedir tiempo muerto.

El Monbus Obradoiro se recompuso desde la defensa. No dejó que los andaluces pudiesen correr, trató de obligarlos a alargar sus posesiones y cerró bien las vías de paso hacia el aro. Singler empezó a producir, Simons salió inspirado desde el banquillo y todo ello se tradujo en un parcial 0-14 que frenó Roberts a falta de dos segundos para cerrar el primer acto.

El segundo cuarto fue más lineal en su desarrollo, sin los impulsos del arranque. Los locales no consiguieron frenar la hemorragia de las pérdidas de balón. Pero el Monbus Obradoiro no terminó de sacarles todo el provecho. Por ese flanco y con la buena mano de Simons consiguió irse al descanso con un marcador favorable, 28-34, extraordinario para sus intereses visto el arranque de partido pero que dejaba un sabor preocupante. Era poca renta a la vista de los problemas que estaba teniendo para anotar el Unicaja. Y no parecía sencillo mantener el partido por esos derroteros. El equipo malagueño promedia 86 puntos por encuentro y estaba en 28, poco más de la mitad de sus cifras habituales.

En el tramo inicial del tercer acto el partido siguió bien para el Monbus Obradoiro, en ese ritmo discontinuo que le estaba dando buenos dividendos por la dificultad local para ver aro. La diferencia se fue hasta los once puntos, 35-46, con un triple de Sàbat que obligó a Casimiro a pedir tiempo muerto. Y ahí viró el partido, cuando peor lo tenía el Unicaja y cuando ya era notorio el desacuerdo de la grada.

Se sentó Roberts, que no había tenido descanso. Cogió las riendas Milosalvjevic, subió la intensidad defensiva y se atascaron los visitantes. A todo ello se le sumó un mayor acierto local en el triple, dos personales en ataque seguidas del Obradoiro y un parcial 10-0 para cerrar el acto con un ajustado 47-48.

Ya no hubo vuelta atrás. Moncho Fernández, disconforme con el criterio arbitral en la aplicación de las faltas personales (31 en un lado y 17 en el otro, 13 tiros libres un equipo y 31 el otro), se ganó dos técnicas y la consiguiente exclusión. Simons, infalible en la primera parte, perdió el tino. Nadie cogió el relevo y el partido cayó del lado andaluz. El Unicaja, que había hecho 28 puntos en la primera parte, añadió 46 tras el intermedio. Ahí estuvo el partido.

Málaga 74: Roberts (13), Salin (11), Milosavljevic (10), Wiltjer (2) y Lessort (6) -cinco inicial-. Dani Díez, Shermadini (4), Waczynski (7), Carlos Suárez (19) y Lucas Muñoz (2).

Obradoiro 63: Sàbat (3), Obst (2), Singler (18), Llovet y Brodziansky (13) -cinco inicial-. Simons (17), De Zeeuw (2), Spires (2), David Navarro (2), Hlinason (1) y Pepe Pozas (3).

Parciales en cada cuarto: 12-14; 16-20; 20-14; y 27-15.

Árbitros: Jordi Aliaga, Sergio Manuel y Alfonso Olivares. Excluyeron por dos técnicas a Moncho Fernández.

Incidencias: Martín Carpena. Vigésimo cuarta jornada de la Liga Endesa, con algo más de siete millares de espectadores.

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