La batalla del rebote


El nuevo derbi del baloncesto gallego vivido en la tarde de ayer en Sar fue espectacular. Muchas claves del encuentro ya las habían desvelado Moncho Fernández y Natxo Lezkano en las ruedas de prensa previas y parecía bastante claro que el control del ritmo, todo lo que sucediera a menos de tres metros del aro del Obra y la capacidad de anotación desde el triple de los compostelanos iban a marcar claramente el resultado.

El Breogán ha construido su equipo a través de la defensa y el rebote ofensivo. Ha logrado amortiguar el impacto de la salida de Jordan gracias al espectacular rendimiento en los últimos seis partidos de Gerun y Sulejmanovic, y solo le falta conseguir que los exteriores sean más consistentes anotando. Únicamente Cvetkovic y Arco desde el triple han sido regulares aportando puntos. Lezkano soñaba con un partido como el de la primera vuelta, en el que lograron dejar al Obra en 0,83 puntos por posesión (acreditan 1,11 esta temporada) y capturaron más del treinta por ciento de los rebotes ofensivos disponibles.

El Obra, a día de hoy uno de los ataques más solventes de toda la liga, necesitaba alejar lanzamientos de dos y rebotes de las manos de Gerun y Sulejmanovic, llevar tiros de dos a los exteriores visitantes y rendir como mínimo en 1,05 puntos por cada tiro de tres intentado.

El partido se completó a 70 posesiones, el Obra estuvo en su media ofensiva porque controló las pérdidas y capturó ocho de los 36 rebotes disponibles en el aro de ataque, dejó a Breogán por debajo del 25 % de capturas ofensivas y se llevó su primer derbi del año situándose en el limite del 50% de victorias.

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