Koke Rama: Una victoria dulce y sufrida


Fue sufrida, pero fue una dulce y trabajada victoria, a pesar de que por momentos parecía que podía repetirse el guion final de algún partido que se nos escapó esta temporada. Es decir, 2 ó 3 acciones a favor o en contra en un final apretado, incluidas las decisiones arbitrales que con sus interminables visitas al «var» calentaron una grada que estuvo muy metida en el partido. Fue una victoria coral, en donde los diez jugadores que saltaron a la cancha aportaron su granito de arena.

Es difícil que un equipo que mete 14 triples, con unos muy buenos porcentajes, pierda un partido como el de ayer. Quizás, la inconsistencia defensiva mostrada en bastantes minutos le llevó a una derrota que les impide ser cabezas de serie en la Copa de Rey.

El Obra se dio cuenta. Si quería ganar, tenía que defender con agresividad. Era su única opción. Y lo hizo sobre todo en el último cuarto, en el que también manejó un poco mejor que su rival los tiempos del partido.

Mención especial para Vasileiadis y Brodziansky. El griego entonaba su mea culpa esta semana después de la derrota en Fuenlabrada y ante el Unicaja se le vio muy motivado. Se quitó el mal sabor de boca, imprimió carácter al equipo desde su defensa y en ataque estuvo «normal». Lo del eslovaco ya es harina de otro costal. Cada partido demuestra que es una pieza fundamental en este equipo. Su medio gancho, tanto de derecha como de izquierda, es letal. El mirlo blanco que encontramos todos los años lleva su nombre. El «fadeaway» que metió a una pierna a falta de un minuto, cuando se acababa la posesión, es para enmarcar.

La séptima victoria llegó en un buen momento. Todos sabemos que en Sar está la salvación, que este año tiene pinta de que va a estar muy cara.

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