El Obradoiro tiene un dilema en la pintura

Solo Llovet y Brodziansky están asumiendo los minutos que deja Maxime de Zeeuw


El Monbus Obradoiro tiene un dilema, pero también una ventaja respecto a otras temporadas en materia económica. Este verano, entre Thomas, Pustovyi y Whittington dejaron en caja alrededor de medio millón de euros. Una parte se dedicó ya a la contratación de Kyle Singler. Y ahora el club deberá decidir si acude al mercado después de la nueva lesión de Maxime de Zeeuw, en la campaña en la que la lucha por evitar el descenso promete ser más encarnizada que nunca.

El pívot belga llegó para ser piedra angular del equipo, para liderar el juego interior junto con Nacho Llovet, a la espera de que bajo el paraguas de ambos fuesen creciendo el debutante Brodziansky y los casi debutantes Hlinason y Spires.

Las lesiones le han impedido acercarse a su mejor nivel y le han llevado a perderse, hasta la fecha, cinco partidos. Y, salvo recuperación milagrosa, no reaparecerá hasta después del paréntesis de la Copa del Rey y la ventana FIBA, por lo que tampoco estará ante el Málaga y el Murcia en Sar, ni en los desplazamientos a Vitoria y Valencia.

En los partidos en los que ha participado solo ha podido promediar once minutos, cuando lo previsible es que estuviese por encima de los veinte. Una parte la compensa Llovet, que está jugando una media de 27. La pasada campaña acabó con 21, y la anterior con 18. Brodziansky se está yendo hasta los 22, probablemente por encima de las expectativas más optimistas.

Por contra, Hlinason está en 14 e incluso ha ido perdiendo protagonismo, cuando la situación parecía propicia para que entrase más en el equipo. Y Spires se está moviendo en los mismos diez minutos de la pasada campaña.

Radar activado

El Monbus Obradoiro está atento al mercado, pero no es fácil encontrar un cuatro o un cinco nacional o comunitario. Y, llegado el caso, tendrá que evaluar si hace un movimiento pensando solo en el tiempo en el que esté fuera De Zeeuw, con un contrato temporal por un mes, o pone el horizonte en el final de la temporada, de modo que si el belga deja definitivamente atrás sus lesiones, Moncho Fernández debería decidir cada fin de semana un descarte entre los pívots.

La situación guarda cierto paralelismo con la vivida hace tres temporadas, cuando los problemas físicos lastraron a Alec Brown y Triguero estuvo más de un mes fuera de combate. En aquella ocasión fue Caloiaro el que absorbió más minutos. Y el Obradoiro acabó firmando a Maric para reforzar la pintura.

Los números dicen que cada temporada Moncho Fernández suele concentrar el tiempo de juego interior entre tres o cuatro pívots que se mueven en el entorno de los veinte minutos. Este curso, hasta la fecha, solo Llovet y Brodziansky se mueven por encima de ese umbral.

Y todo ello está sucediendo en un curso más accidentado de lo que pudiera parecer. Maxime de Zeeuw se lleva la palma, con cuatro percances: en tobillo, espalda, rodilla y la zona del tendón de Aquiles. Pero Pepe Pozas también se ha perdido tres partidos y Ben Simons cuatro. Y Kendall Stephens también ha estado un mes fuera de las canchas, aunque coincide con que tenía la ficha desactivada.

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