De Zeeuw tiene que parar un mes

El Obradoiro, a la espera del dictamen médico definitivo, está atento al mercado de pívots


Definitivamente, no es la temporada de Maxime de Zeeuw, que no da crédito a la cadena de lesiones que está sufriendo este curso. La última, y a expensas del definitivo dictamen médico, apunta a un mes en el dique seco después de que las pruebas confirmasen que está dañada la zona del tendón de Aquiles y el sóleo. Es el cuarto percance del pívot belga desde el mes de agosto. Vio el último entrenamiento de la semana sentado, a pie de pista, y ya no viajó con sus compañeros a Fuenlabrada.

En mitad de pretemporada sufrió un fuerte esguince de tobillo. Arrancó a medio gas y en el segundo partido, ante Gran Canaria, un golpe en la espalda lo dejó fuera de combate y se perdió dos encuentros. Después empezaron los problemas de rodilla. Se fue recuperando paulatinamente, con un tratamiento de plasma y ácido hialurónico combinado con un programa de trabajo centrado en regular los descansos, para que pudiese echar una mano en los partidos. Hacia final de año empezaba a ver por el retrovisor todos esos contratiempos. En Barcelona entró en el cinco titular. Y en un encontronazo con Singleton volvió a dañarse la rodilla.

Antes de conocer el alcance de la última lesión, expresaba su deseo de que sea la última y solo encontraba un argumento en clave positiva. El parón le puede venir bien para terminar de recuperar la rodilla.

Los problemas físicos de Maxim de Zeeuw sitúan al Obradoiro en una complicada situación a la hora de decidir si acude al mercado. El radar ya está activado, pero son varios los condicionantes que hay que sortear.

Cabe recordar que, en su momento, ya optó por incorporar a Singler porque era una oportunidad única en el mercado y, al propio tiempo, una manera de anticiparse a las dudas que por aquel entonces había en torno a la lesión de tobillo del pívot belga.

En todo caso, el americano está jugando más en el perímetro, aunque puede adaptarse a la demarcación de cuatro. Y Simons también ofrece esas dos posibilidades. De Zeeuw, en cambio, es un pívot que tanto puede combinar con un cuatro como con un cinco.

El Obradoiro ya tiene tres fichas extracomunitarias en nómina: las de Simons, Singler y Stephens. Está última, desactivada. En consecuencia, solo puede acudir al mercado nacional, comunitario o cotonú, de manera que el ámbito de contratación se reduce.

Si se cumple el plazo estimado para la recuperación, en torno a un mes, se perdería entre cuatro y cinco partidos. Justo a continuación llega un parón de tres semanas por la Copa del Rey y una nueva ventana FIBA. La Liga Endesa se reanuda a principios de marzo.

Así pues, el Obradoiro deberá tomar dos decisiones: si ficha y, en caso afirmativo, si opta por un contrato temporal o por una incorporación hasta final de temporada. Todo ello teniendo en cuenta que coger el tren en marcha del baloncesto de Moncho Fernández requiere un tiempo de adaptación.

Esta misma semana, al ser preguntado sobre la mejoría que ha experimentado Singler en los últimos partidos, el técnico comentaba: «Hace dos meses hablábamos de esto, de que le hacía falta tiempo para adaptarse, porque venía de una competición diferente, de jugar seis partidos en dos años. Al final, tienes que pasar un período de adaptación. Él ponía todo lo que estaba en su mano, en cuanto a trabajo, esfuerzo y concentración. Pero todo requiere un tiempo. Que es un buen jugador lo sabemos todo. Que necesitaba un tiempo para adaptarse a nosotros y al básquet europeo, también».

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