Los cien triunfos de «o noso Moncho» y Cía con el Obradoiro

Los tres técnicos compostelanos están escribiendo las páginas más brillantes del Obra


Entre la primera foto y la segunda median siete años y casi tres meses, 253 partidos en la ACB. Una corresponde a la primera victoria de Moncho Fernández en la categoría con el Obradoiro, en Illunbe, frente al Gipuzkoa Basket. La otra es de este domingo, la número cien con el mismo equipo. Hay más canas, pero la misma pasión.

Son datos de hondo calado. Solo Pablo Laso suma tantas campañas seguidas en un mismo banquillo de la ACB, pero con una diferencia. Ha ido cambiando de ayudantes mientras que el Alquimista de Pontepedriña sigue con la misma escolta: Víctor Pérez y Gonzalo Rodríguez.

Cien triunfos son palabras mayores, porque siempre les ha tocado competir con uno de los tres presupuestos más bajos de la categoría. Y cada año toca reinvención. Es una larga travesía en la que han sabido navegar entre vientos de todas direcciones sin cambiar la esencia y sin perder la cercanía con la afición.

Hace unos días, Manuel Cheda resumía estos años: «El Obradoiro es una religión, Sar es nuestra catedral y Moncho nuestro obispo». El propio técnico confiesa guardar entre sus anécdotas más queridas una que remite a uno de sus días libres. Una aficionada se dirigió a él, empezaron a hablar y al poco su pareja la instó a que acabase, por temor a que pudiese importunarlo. Ella no concebía esa posibilidad: «Pero se é o noso Moncho».

Catecismo cuántico

Es ese mismo Moncho que mantiene invariables algunas máximas con las que se podría escribir el catecismo de su baloncesto cuántico: «Prefiero jugadores bravos e inteligentes, en ese orden»; «si no mejoras, empeoras»; «si te conformas, te comen»; «en todas las cosas que no tienen que ver con el talento no podemos estar mal»; «todos los rivales son equipos de nuestra liga». Y siempre haciendo suya aquella frase de que «el baloncesto es la cosa más importante de las cosas menos importantes».

Es el mismo Moncho que se puede transformar en los tiempos muertos con arengas más directas y menos filosóficas, como la del «do the fucking rules», al tiempo que rompía una pizarra contra su rodilla; «¡no turnrovers, cona!; o «no os caguéis», en el partido en el que el equipo acabó ganando al Barcelona en el Palau. Por citar solo tres.

Chete Pazo, que es quien lo reclutó para el Obradoiro en la temporada de la LEB y es también una de las personas que mejor lo conoce, habla de «una versión mejorada del Moncho que se fichó. Una versión mejorada, que no un entrenador distinto. Es el mismo carácter y la misma pasión, pero con más experiencia, más bagaje, más conocimiento del baloncesto, de la Liga y de otros aspectos relacionados con el club».

En opinión de Víctor Pérez, la única diferencia es que «ahora se cabrea menos, da menos saltos en la banda». Probablemente sean «cosas de la edad».

Tiene claro que uno de los factores que explican todo este tiempo en el club es «ir partido a partido». «El objetivo es siempre que el Obradoiro siga un año más en la ACB ?explica?, pero pensamos solo en el encuentro más inmediato. Es lo que nos hace estar centrados siempre, pasar página rápido después de cada victoria o cada derrota, porque la competición no para».

Gonzalo Rodríguez abunda en la línea argumental de Chete Pazo y Víctor Pérez, poniendo el acento «en la personalidad de Moncho» y, sobre todo, en la confianza en sí mismo y en aquello en lo que cree. Esa seguridad es uno de los pilares del cuadro técnico: «La filosofía que hemos mantenido es ser firmes en nuestras convicciones teniendo claro cuál es el camino. La grandísima suerte es que lo que nos diferencia de otros clubes es que el sitio en el que trabajamos comparte esa visión y esa forma de hacer las cosas».

Si tuviese que quedarse con una de las cien victorias que han vivido en primera persona, Víctor Pérez no duda: «La del Valencia en nuestro primer año en la ACB, con un último cuarto espectacular, por todo lo que significaba, al asegurar la permanencia en un año muy difícil».

Cuando salen los planes

Gonzalo Rodríguez también recuerda aquel partido y todo lo que comportaba el triunfo. Y añadiría no uno sino una categoría: «Tengo muy mala memoria para las fechas. Sin embargo, hay victorias que dejan un sabor especial porque llegaron en partidos que afrontábamos en condiciones complicadas, con muchas dificultades, y todo salió según lo preparado. Recuerdo alguno en Manresa, y en Málaga. También una derrota en Sar ante el Valencia, que nos barrió. La afición, a pesar de todo, despide al equipo con aplausos y gritos de Obra Obra. Utilizamos ese vídeo para preparar el siguiente encuentro, y le ganamos al Barça».

¿Y qué dice Moncho Fernández sobre el significado de estas cien victorias con el Obradoiro?. A unos les sorprenderá la respuesta, a otros no tanto. Pero unos y otros darán por sentado de antemano, probablemente, que no se recrea en las cifras: «No lo he parado a pensar. Diría lo mismo que el otro día en Barcelona, cuando nos recordaron que llevamos trescientos partidos desde que llegamos. Qué bonito lo que estamos viviendo juntos y qué difícil llevar tanto tiempo soportándonos. Somos tres tipos muy distintos, pero complementarios».

Apostilla que todo eso está muy bien, pero es pasado. Los cinco sentidos están puestos ya en el partido de Fuenlabrada, el 254 en la ACB, en buscar la victoria 101.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
12 votos
Comentarios

Los cien triunfos de «o noso Moncho» y Cía con el Obradoiro