Un Obradoiro de perfil aún incierto

El equipo firma una trayectoria desigual en las primeras diez jornadas de la Liga Endesa


santiago / la voz

Atrás quedan las diez primeras jornadas de la Liga Endesa y, a la vista de los resultados y los vaivenes que ha sufrido el equipo, no es fácil encontrar una línea argumental que dibuje y explique cómo es el perfil del Monbus Obradoiro 18/19. ¿Es el colectivo que ha sido capaz de anotar 91 puntos ante el Burgos, 93 frente al Gran Canaria (incluida una prórroga) o 88 contra el Gipuzkoa Basket? ¿Es el que se quedó en tan solo 52 en Tenerife, 56 en Lugo o 58 en Murcia?

En defensa, a diferencia de otras temporadas, solo una vez ha dejado al adversario por debajo de esos setenta puntos que durante muchas campañas marcaban el umbral de las victorias para el colectivo de Moncho Fernández. Fue en Lugo, y no le bastó para ganar.

Hay dos vectores significativos en los triunfos y en las derrotas del Monbus Obradoiro. En los tres partidos que ganó, acreditó un notable acierto en la larga distancia. Anotó 14 triples de 36 intentos frente al Burgos, 15 de 31 en Las Palmas y 12 de 27 contra el Gipuzkoa Básket.

Cuando ha flojeado a la hora de cerrar el rebote, lo ha pagado caro. El Breogán capturó trece rechaces en ataque, el Joventut diecisiete y el Murcia catorce.

Las estadísticas acumuladas de los dieciocho equipos de la Liga Endesa en estas diez jornadas dicen que solo hay tres con menos capacidad de anotación que el Obra. En atención a los puntos encajados, es undécimo. Y es sexto en asistencias. En el área de los rebotes, a pesar de los problemas que ha tenido en algunos partidos para cerrar su aro, es séptimo en capturas defensivas. En cambio, es el que menos rechaces coge debajo del aro rival. Tampoco sale bien librado en el capítulo de las pérdidas de balón. Es el tercero que más concede en este capítulo.

Los contrastes quizás respondan, en buena medida, a los problemas físicos, que son más de los que parecen a primera vista. El caso más preocupante es el de Maxime de Zeeuw, que se ha perdido tres partidos pero que todavía no ha podido acercarse a su mejor nivel. En pretemporada sufrió un fuerte esguince de tobillo que le hizo empezar el curso renqueante. En Gran Canaria sufrió un fuerte golpe en la espalda cuando llevaba tres minutos en pista. No pudo volver y tampoco jugar el siguiente partido, en Tenerife. Y en el último mes ha sido como el Guadiana, por la inflamación de la rodilla.

La de Simons también ha sido una baja notable. Había empezado como un reloj. Se lesionó en vísperas de recibir al Valencia y se perdió cinco jornadas.

Recuperaciones

Son dos jugadores a los que mejor les ha venido el paréntesis de la ventana FIBA. Al belga, porque sigue adelante con un tratamiento y un plan específico de cargas de trabajo que va dando sus resultados. El ala pívot americano reconocía tras el encuentro ante el Baskonia que todavía no está al nivel que quiere.

Tras disfrutar de dos días de descanso, el equipo reanudará mañana los entrenamientos, ya con la vista puesta en el desplazamiento a Zaragoza, a una cancha en la que todavía no conoce la victoria en la ACB.

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