Chete Pazo: «En Santiago el baloncesto lleva al Obra, en Lugo el Breo lleva al básquet»

ANDAR MIUDIÑO

SANDRA ALONSO

Trabajó en los dos clubes, los conoce a fondo y el sábado vivirá el derbi con el corazón dividido

25 oct 2018 . Actualizado a las 14:30 h.

Chete Pazo, compostelano de nacimiento y lucense de adopción, fue jugador del Obradoiro, entrenador ayudante en el Breogán con Andreu Casadevall, Paco García y Josep María Izquierdo, director deportivo en los dos clubes y también agente de jugadores. Tras el ascenso del Obra a la ACB recuperó una decisión que tenía en modo de espera, la de aparcar el baloncesto y centrarse en la docencia. Ahora disfruta del deporte desde la grada. De cara al partido del sábado, es el único que, como Pío Cabanillas en su día, puede decir: «Ganaremos, no sabemos quienes, pero ganaremos».

-La primera es tan previsible que mejor despacharla ya. ¿A quién quiere más, a papá o a mamá?

-A los dos igual.

-Previsible.

-Es la verdad. Estuve en otros clubes, profesionales y no profesionales. Pero el Obradoiro y el Breogán son mamá y papá por muchas razones. Viviendo en los Concheiros, era de los que iba por las Brañas de Sar al viejo pabellón a ver al equipo. Ricardo Aldrey era vecino de calle. Mis inicios como aficionado son con el Obra de Aldrey, Juane, Abalde, Lete, Wallace, Bill Collins... El Breogán es mi primer club como entrenador, en una edad en la que empiezas a madurar y a conocer el baloncesto profesional. Formo mi familia en Lugo. Mis dos hijas son breoganistas hasta la médula. Las dos, mi mujer y yo somos abonados. Mis padres, mi hermano, su mujer y mis sobrinos son abonados y asiduos del Obradoiro. Y cuando me coincide estar en Santiago, voy a Sar, canto el Miudiño y animo como uno más.

-Su primera decisión en su última etapa en el mundo del baloncesto fue la contratación de Moncho Fernández. ¿Se siente arquitecto de este Obradoiro?