Kyle Singler: «¿Eres feliz en Santiago?»

El ala pívot americano escoge el Obradoiro para volver a disfrutar del baloncesto en Europa


santiago / la voz

El último fichaje del Monbus Obradoiro, Kyle Singler, podría hacerse cargo del presupuesto del equipo solo con lo que ganó la pasada campaña en los Oklahoma City Thunders, cinco millones de dólares. Y aún le quedaría dinero en caja. Si las cuentas se extienden a sus seis temporadas en la NBA, las cifras se multiplican: treinta millones de euros en seis años.

Hace poco más de un mes, la franquicia NBA decidió echar mano de una opción llamada «strecth provision» que le ha permitido rescindir el curso de contrato que le restaba al jugador y abonar los cinco millones de dólares que le corresponden en cinco anualidades.

Resulta evidente que el dinero no ha sido el factor clave para que Singler haya recalado en Sar. Quizás porque siempre se ha movido por planteamientos en los que ha puesto al baloncesto por delante del parné.

Una figura en Duke

Es un ala pívot que dejó huella en la Universidad de Duke, con la que ganó la NCAA en el 2010. En 2008 fue elegido el mejor debutante, en 2010 y 2011 entró en el mejor quinteto de la Liga. Y fue el jugador más valorado del torneo en el 2010. Todo ello le valió para ser elegido por Detroit Pistons en el draft del 2011 en el puesto 33. Fue el año del cierre patronal en la NBA. Y, en lugar de quedar esperando, aceptó una oferta del Alicante, en el que José Luis Mateo estaba al frente de la dirección deportiva. Firmó mientras durase el cierre patronal. Cuando ya se acercaba el final del conflicto, le llegó la oferta del Real Madrid. Y prefirió seguir creciendo en el baloncesto europeo hasta final de curso.

Ahora, después de jugar al lado de nombres propios como los de Drummond, Billups, Kevin Durant o Westbrook y de que lo cortasen en Oklahoma, ha vuelto a poner sus ojos en Europa. Y ha escogido el Obradoiro como primera estación para esa nueva singladura. En buena medida porque el Obradoiro fue de los primeros en preguntar por sus ideas para el futuro una vez cerrada la puerta la de la NBA. Coincidió en el tiempo con los problemas de De Zeeuw en el tobillo.

El hecho de conocer a José Luis Mateo, las conversaciones con el club y las referencias que le llegaron sobre el Obra facilitaron su decisión. Buscaba un destino en el que disfrutar del baloncesto. Podía haber esperado por propuestas más suculentas en el apartado económico, pero vio clara la elección, igual que en su día optó por Alicante.

En el reencuentro con Mateo en Sar, después de seis años desde la última vez que se habían visto, la primera pregunta es indicativa de la manera de pensar de Kyle Singler: «¿Eres feliz en Santiago?».

Aunque hace poco más de una semana que llegó a Compostela y casi de inmediato ya se desplazó a las Islas Canarias, de las palabras del propio Kyle Singler en la rueda de prensa de su presentación se desprende que ha acertado con la elección: «Estoy muy feliz de poder estar aquí. Mis primeras impresiones están siendo muy buenas. Me han dado una gran bienvenida, ofreciéndome toda la ayuda posible para conocer a mis entrenadores, compañeros de equipo y a todo el personal del club. Aún no he podido recorrer la ciudad porque a los dos días de llegar ya tuvimos viaje con el equipo, pero aprovecharé mi tiempo para conocer esta ciudad y a su gente».

Cuando se le preguntó si se ve con el cartel de estrella, después de jugar 360 partidos en la NBA, llevó la respuesta al terreno colectivo. Confía en ofrecer un buen nivel y aportar su mejor baloncesto para que «el equipo tenga éxito». Y le da igual desenvolverse «como tres o como cuatro». Ya conocía Santiago de sus visitas con el Alicante y el Real Madrid en su primer año en la ACB. Y lo que más le impactó fue «la Ciudad de la Cultura». Se confiesa ávido lector, amante de la música, el cine y el arte, también le gusta viajar.

Está convencido de que le quedan varios años de baloncesto a un alto nivel, ha vuelto a dirigir su carrera hacia Europa y ha escogido Sar para seguir creciendo.

Preguntado José Luis Mateo respecto a si el contrato es cerrado o deja abierta alguna posibilidad de salida en caso de que le llegue alguna oferta, indicó: «Nunca comentamos las cláusulas que hay en los diferentes contratos. En el deporte no se puede dar nada por seguro, pero creo que lo ha dicho el propio Kyle. Si dice que ahora mismo el único pensamiento es disfrutar del baloncesto aquí y que en su cabeza no hay otra cosa que el Monbus Obradoiro, vamos a seguir sus palabras y vamos a hacer lo mismo, disfrutar del jugador mientras vista nuestra camiseta y ya veremos lo que pasa en el futuro». Ha firmado por un año.

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