Andreas Obst se apunta al máster de Sar

Las referencias de Kleber y una charla con Moncho Fernández impulsaron su fichaje por el Obradoiro


santiago / la voz

El de Andreas Obst fue el primer fichaje del Obradoiro para el curso 18/19, anunciado a principios de junio. Ese mismo mes viajó a Compostela, antes de empezar las vacaciones. Y, después de la primera semana de trabajo a las órdenes de Moncho Fernández, el alero germano, que llega procedente del Oettinger Rockets de la Bundesliga, cumplió con el protocolo de la presentación oficial en la sede central de Cenor, uno de los patrocinadores del club. En la competición alemana hizo sus primeras armas en el baloncesto profesional y alcanzó la internacionalidad absoluta. Ahora se apunta al máster de Sar, convencido de que es una oportunidad idónea para seguir progresando en su carrera a lo largo de los tres próximos años.

José Luis Mateo, director general del club, explicó los argumentos que aconsejaron su fichaje al referirse a Obst como «un jugador de futuro, pero también de presente, que destaca principalmente por su lanzamiento exterior, aunque ya en la última temporada ha incorporado a su juego registros con el bote». Subraya que llega con la mili hecha, porque jugó más de veintisiete minutos de media la pasada campaña, y «con un rol importante».

Decisión sencilla

Andreas Obst, que se confiesa encantado con las primeras impresiones de la ciudad y el club, encara su desembarco en la ACB como un desafío, en una liga que le permitirá enfrentarse a varios de los mejores equipos y jugadores de Europa. Reconoce que tenía ofertas de su país. Pese a ello, le resultó fácil decidirse por la aventura de Sar después de hablar con Moncho Fernández. El técnico le habló de las cualidades que le veía, de cómo espera que encaje en el baloncesto del Obradoiro y cuáles son los aspectos en los que más puede mejorar.

También pesaron las apreciaciones de Maxi Kleber, con quien coincide en la selección. Todo lo que le trasladó acerca del equipo, la ciudad y la afición fueron «cosas positivas».

Solo lleva una semana de trabajo a las órdenes de Moncho Fernández y las primeras sesiones fueron eminentemente físicas. Pero ya ha podido ver que el baloncesto que propone el Alquimista de Pontepedriña es «diferente» al que practicaba en Alemania. Está recibiendo «mucha información». Sentirse dueño de esa manera de jugar será «cuestión de tiempo y de practicar una y otra vez».

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