Raúl López: «Pustovyi puede marcar la diferencia»

El presidente espera que el pívot siga en Sar y dice que, si llega una oferta, «el Obra está por encima de todo»

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El discurso de Raúl López es como un remolino, de reflexiones a menudo largas, que va envolviendo las palabras y los mensajes.

-¿Viene usted llorado a la entrevista o empezamos por el discurso de la humildad y de que el club necesita incrementar su masa social?

-Pues es muy fácil. La humildad es nuestro ADN. Si la perdiéramos, estaríamos muertos. Hay humildad, pero acompañada de seriedad. La afición debe ser motivo de reflexión para todos. Tenemos la mejor. Tenemos calidad, y necesitamos más cantidad. Este club vive de lo que genera, principalmente a través de patrocinios, grandes y pequeños, y de las cuotas de sus abonados. No tenemos un club de fútbol detrás, como Madrid, Barcelona y ahora Baskonia, o el Betis, que acaba de descender. No tenemos un cabildo que aporte tres millones. Con un 20 % de esos tres millones la historia sería otra. Hay que cuadrar las cuentas con los medios disponibles. Es así.

-El mensaje es claro, pero no basta. El debate es qué se puede hacer para cambiar esa realidad

-El club lo intenta por activa y por pasiva. Qué acertemos más o menos es otra cosa. Y también le digo otra. Todo lo que implica sacrificio se valora más. Estamos en una ciudad pequeña, somos los que menos ayudas recibimos. Ahí estamos en desventaja con nuestro rivales. Repito. Dependemos de lo que generamos. ¿Llenamos el pabellón y no cuadramos las cuentas? Creo que la gente lo entiende. Si no fuese así, tendríamos un problema.

-¿Cómo se van a cerrar las cuentas de esta temporada?

-No va a haber números rojos. No todos los clubes de la ACB pueden decir lo mismo.

-¿Cómo está la deuda del club ahora mismo?

-Estamos amortizando unas pólizas de crédito según lo previsto. No sabría decirle ahora los números, pero creo que va más de la mitad.

-¿La Supercopa invita a subir algo el presupuesto?

-Traer la Supercopa no es fácil. Es gracias a la seriedad del club en estos años. En su momento también conseguimos la Copa del Rey. Y no renunciamos a volver a traerla a Galicia. Pero el presupuesto irá en función de los recursos. No hay mucho margen. Estamos en ello.

-La Supercopa puede ser un valor añadido para los abonados, por ejemplo.

-El cartel es de superlujo. Y los abonados tendrán ventajas, si bien quien organiza es la ACB. Hay reglas que no podemos cambiar, aunque tenemos cosas qué decir.

-¿Esta ha sido la temporada más tranquila?

-Deportivamente, sí. Empezamos por autopista. Luego tuvimos algún pinchazo por el camino, porque esto es deporte. Nuestro objetivo es salvar la categoría, por un momento soñamos con muchas cosas, y al final llegamos a la meta con menos incertidumbre que otras veces.

-Vamos a la parcela deportiva, al nuevo proyecto. La marcha de Thomas es un secreto a voces.

-Hasta que acabe la temporada no se pueden hacer fichajes entre clubes de ACB. Pero parece que se va, sí.

-La continuidad de Bendzius parece muy complicada.

-¿Por qué?

-Porque se sale del radar económico del Obradoiro.

-Queremos que se quede, está claro. Hay jugadores que hoy tienen una expectativa y mañana otra. Hoy tienes una oferta, mañana otra y pasado ninguna. Mire Waczynski, está sin equipo. Tuvo una oferta, la rechazó y ahora el club dice que no. Aquí han venido jugadores que en su momento tenían unas pretensiones y luego las rebajaron. A veces nos pasó al revés. Hace un año, McConnell nos dijo que seguía y luego cambió de opinión. Si vuelve a la ACB, tenemos derechos sobre él.

-¿Qué va a pasar con Pustovyi?

-Ha crecido aquí. En altura no, que ya venía alto. En lo demás, sí. Está progresando, ya tiene un alto nivel. ¿Otro año aquí le vendría mal? Creo que no. Aquí puede marcar la diferencia. Y el año que viene, que termina contrato, puede dar el salto. Ya lo dijo él. Si aparece algo antes, hablaremos. Si sucediera, habría que sentarse y ver cuáles son las alternativas, sabiendo siempre que el Obra está por encima de todo. Él también sabe que un año más aquí le vendría bien. Y queremos que Artem se quede con nosotros. Lógicamente, si se fuese, nos dejaría un gran hueco que cubrir.

-Si se va este mes, es una avería más subsanable. Si se va en agosto, es un problema mucho mayor. ¿Cómo se gestiona?

-Con la cabeza fría. El año pasado un equipo grande (el Barcelona) nos quiso fichar a un jugador (Thomas) y no pudo ser. En ese momento hubo que decirle que no, porque no podíamos poner en riesgo al equipo. Y lo entendió.

-¿Qué ha pasado con Corbacho?

-Corbacho es una leyenda en el Obradoiro. Llegó cuando estábamos en la LEB y hemos crecido juntos. Claro que le tengo un cariño especial. Hace tres años, cuando quiso emprender otro camino, lo entendimos. Tras su paso por el Baskonia, regresó y el equipo se hizo en torno a él. Después llegó la desgracia de su grave lesión, que ha marcado estas dos últimas campañas. A partir de ahí, lo único que puedo decir es que me hubiese gustado que continuara, pero ni siquiera quiso escuchar nuestra oferta. Era una propuesta hecha con el corazón, pero también con la cabeza, como por otra parte es nuestra obligación. Le deseo lo mejor en su nueva etapa.

-Vuelve el Breogán a la ACB. ¿Atisba ya el derbi?

-Habrá una gran rivalidad, como la habría con el Basquet Coruña o el COB.

-Pero para usted tiene que ser algo distinto. Fue presidente en el Breogán antes de serlo en el Obradoiro.

-No voy a olvidar mi etapa en el Breogán. Entendía que mi etapa había terminado y estoy orgulloso de ella. Me alegra el ascenso. Lógicamente, en este momento no hace falta que diga quién prefiero que gane.

-Hay un fichaje ya hecho, Andreas Obst. ¿Cuántos están por venir?

-Hay que esperar a que se abra el mercado de fichajes en la ACB y confío en que no haya más bajas. Lo que es seguro es que, como siempre, hay que seguir con la reinvención.

-Europa se quedó a un paso en la clasificación. ¿Si hay alguna opción es un planteamiento que sigue sobre la mesa?

-Hay que esperar. Hoy, en principio, no. Por clasificación no pudo ser, pero nos apuntamos a la posibilidad de que se abra alguna puerta. El año pasado hubo algún fichaje que no se pudo cerrar porque el jugador quería un club que estuviese en Europa. ¿Qué va a pasar? Hay que esperar.

-Si llega una invitación, ¿el club está preparado?

-Todo tiene unos plazos. Trabajamos pensando en que pueda abrirse esa puerta, tanto cuando hablamos con los patrocinadores como con las instituciones. Lógicamente, haría falta una partida presupuestaria.

-¿Esa negociación con los patrocinadores también es así con Monbus?

-Con todos. No puede ser de otra manera.

-¿Qué va a pasar con la pretendida reducción de equipos, de 18 a 16, en la ACB?

-Ahora está donde está, en 18 clubes. Había exigencias, por distintos caminos, de una reducción a 16. A nosotros, en principio, una reducción a 16 no nos venía bien porque somos de la zona de abajo. Habría mayor riesgo. Pero el acuerdo contemplaba una serie de condiciones para llegar a 16. Una era una cantidad de dinero que había que pagar. Como la reducción favorecía a los grandes, el compromiso era que lo pagaran ellos. Clubes de alto presupuesto se negaron a aquello. Nosotros pedíamos un cupo mayor de extracomunitarios. Otros pedían barra libre, respetando el cupo de españoles, o aumentándolo. Creemos que eso le daría un plus a la competición. Era un pack que se rompió. Ahora estamos 18, bajan dos y suben dos.

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