Mumbrú se fue a la guerra

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Mire usted, mire usted qué pena. A pesar de que tengo pocos años para mi edad, me enseñaron canciones infantiles que me llevaban a Madrid, 1937 y sin montacargas, madres cosiendo en la Plaza del Ángel, cantando a sus hijos canciones de burros que se llevaba Dios de esta vida miserable hasta que sonaban las alarmas y solo se escuchaban gritos.

Bilbao Basket es el Guernica de Picasso. Agarrados a Mumbrú, que un día se fue a la guerra y no sé cuando vendrá, confiados en que Lakovic se parezca más a Jasikevicius como entrenador de lo que llegó a parecerse como jugador. Si el partido de la primera vuelta lo dominó Artem, este comenzó dominado por Devin Thomas, Pere Tomas & Tabu, bufete de abogados. El Obra empezó con prisas y terminó atascado. Salgado se aprovechó de la atención defensiva sobre Mumbrú y Bilbao se disparó en el marcador.

Tras el paso por el vestuario, con Pozas frenando a Tabu, Llovet (salvaje) a Mumbrú y buscando a Radovic con mucha más paciencia en ataque, se igualó el marcador. Tres acciones consecutivas (cuarta de Pozas, tercera de Artem y una pérdida de balón de nuestro Thomas) frenaron la remontada, pero el Obra había vuelto y Corbacho había entrado para quedarse.

El final del partido se movió entre otra polémica con los cambios, el miedo a otra prórroga y el olor a Napalm de la LEB. Por una vez el Obra buscó hacer falta y tener la última posesión. No falló Redivo. Con Corbacho y Thomas en pista la pelota llegó a Sabat… Me gusta cuando bala la ovejita, BEEEEEE.

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