El Obradoiro ata la tranquilidad en Andorra

Equilibró el partido en el tercer cuarto y apuntilló en un último acto de locura

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El Monbus Obradoiro conquistó la deseadísima duodécima victoria que deja el llamado título de la permanencia a un paso. Y la logró en un partido como los últimos, taquicárdico, que por momentos amenazó con ir a la prórroga. Esta vez no sucedió así, a pesar de que los tiros libres fueron de nuevo una losa. No fue así porque el Andorra también marró lo suyo desde la línea de personal y estuvo menos fino en los momentos decisivos: 93-96.

En cualquier caso, el Monbus Obradoiro sigue peleado con la defensa y esa es una mala noticia para sus intereses porque no se le suelen dar bien los partidos en los que son los ataques los que prevalecen. En Andorra se fue al descanso con 48 puntos en su haber. Pero encajó 56.

El colectivo de Moncho Fernández mandó en los primeros minutos porque empezó con buenos porcentajes y se encontró con un rival que tardó en meterse en la contienda. Así lo percibió Joan Peñarroya, que en menos de tres minutos pidió tiempo muerto con el marcador en un ajustado 6-8. Exigió más defensa a sus discípulos.

El Obra consiguió ampliar rentas hasta un 15-25. Y de repente entró en barrena, a la par que comenzaron las rotaciones. Bajó el índice de acierto y, lejos de sostenerse apretando tuercas atrás, vio como el Andorra cogía vuelo para cerrar el cuarto por delante, 26-25.

Esa tendencia se mantuvo en el segundo acto, con el agravante añadido de que los locales vieron el aro muy grande en la larga distancia. El Obradoiro capeó el temporal como pudo hasta el intermedio, con la vuelta a pista de Pustovyi (cometió dos faltas en el primer acto) y con el instinto afilado de Thomas. Les faltó acompañamiento en ataque. Atrás, el equipo probó variantes, como una tímida zona, sin encontrar la llave de cierre.

El Obradoiro tampoco empezó fino el tercer cuarto. El primer ataque local acabó en triple. Los dos siguientes fueron dos mates. Y Moncho Fernández pidió tiempo muerto, con 63-53. Ahí viró el sino del partido porque los santiagueses consiguieron frenar el ritmo de producción del adversario. Thomas siguió percutiendo, Simons reencontró la inspiración y el duelo se equilibró.

Todo quedó pendiente para el último cuarto, que se escribió con un guion loco. Se lesionó Llovet, Thomas anotó un triple al límite de la posesión desde diez metros, luego Sabat, también al límite, con asistencia del escolta americano desde el suelo, el Andorra se peleó con los tiros libres, el Obra empezó a encarrilar la contienda, Pustovyi falló dos libres con 86-90, luego Pozas marró otros dos con 87-92, y con 89-92 hizo la quinta en ataque, y se hacía grande la sombra de otra prórroga, con 27 segundos por delante. Jaime Fernández anotó una bandeja. El Andorra hizo falta rápida y Simons convirtió los dos lanzamientos. Y Albicy perdió el balón a falta de siete segundos. Otra falta rápida, y Thomas ata la victoria de la tranquilidad, aunque el rival todavía anotó dos puntos más. Al final, júbilo.

Andorra: 93: Albicy (11), Blazic (13), Sané (5), Walker (18) y Diagne (4) -cinco inicial-. Jaime Fernández (16), Colton Iverson (4), Janckovic (6), Stevic (1), Shurna (2) y Jelinek (13).

Obradoiro 96: Sabat (6), Thomas (30), Simons (16), Llovet (11) y Pustovyi (14) -cinco inicial-. Radovic (13), Spires (4), Navarro, Corbacho y Pozas (2).

Parciales en cada cuarto: 26-25, 30-23, 21-26 y 16-22.

Árbitros: Pérez Pizarro, Araña y Más.  Eliminados por cinco faltas personales Sabat y Pozas.

Incidencias: M.I. Govern Andorra. Trigésima jornada de la Liga Endesa, con algo más de cuatro millares de espectadores en las gradas.

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