El Obradoiro recae en la prórroga

La mala tarde en los tiros libres y otro arbitraje polémico vuelven a condenar al colectivo de Moncho Fernández

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El Monbus Obradoiro recae en la prórroga. Por tercer partido consecutivo el choque se fue al tiempo suplementario y se le escapó (112-116). Todo lo tuvo en contra. Un mal día en los tiros libres. Canastas increíbles que se salieron, como una de Thomas y otra de Llovet con el partido en el alambre. Y otra vez sufrió un arbitraje polémico. De nuevo, Pustovyi fue el gran perjudicado, entre las que le pitan a él y rara vez las que cometen sobre él. El equipo no está fino y ni la suerte ni los pequeños detalles lo acaban de acompañar.

La defensa es el pan del Obradoiro. Si se descose atrás, se diluye, le sobrevienen los mareos, por más que encuentre rachas en ataque que puedan enmascarar las consecuencias. Sucedió en el arranque. En apenas seis minutos firmó un parcial 22-10 que obligó a Salva Maldonado a pedir tiempo muerto.

A partir de ahí cambió el devenir de la contienda. Sin triples y sin ideas en la vertiente ofensiva, el colectivo de Moncho Fernández acabó el cuarto por delante, 25-21, pero con la sensación de que pintaba mal porque el Estudiantes, bastante errático en el tiro, encontró la manera de sostenerse.

Y no solo eso, porque en el segundo acto llevó la iniciativa. Es fiel a ese baloncesto en el que busca el triple cada vez que puede. Y cuando coge la racha, golpea. Quien más daño hizo fue Hakanson, que anotó cuatro en un visto y no visto, uno de ellos punteado por Pustovyi. Cuando Moncho lo emparejó con David Navarro, frenó. Y Maldonado le dio descanso. Hakanson encontró mucha ayuda exterior en Dagoberto Peña. A falta de Landesberg, aparecieron dos actores de reparto dispuestos a aprovechar la oportunidad.

El Obradoiro se fue al descanso con dos problemas serios en el horizonte: en este segundo acto solo vieron aro Thomas y Pustovyi, más dos tiros libres de David Navarro; y 48 puntos encajados apuntaban a un partido de color visitante. Al equipo de Moncho Fernández siempre le ha ido mejor en las trincheras que en los combates cuerpo a cuerpo.

De vuelta de la caseta el Obradoiro apretó mejor las clavijas a un Estudiantes que salió con Savané en el cinco inicial, para proteger a Suton y Brown, con tres personales. Apareció Radovic, Thomas siguió a lo suyo, Simons ayudó y el Obra se puso por delante. Pero el Estudiantes, en los peores momentos acabó encontrando auxilio en el triple.

El Obra se sostuvo gracias a al fe y a Sar, que a pesar de la derrota despidió al equipo sin un solo reproche.

Un triple de Pozas a 42 segundos para el final ponía el partido de cara, con 97-94. Pero el Estudiantes se sobrepuso. Y a falta de tres segundos, con 97-98, Radovic tuvo dos tiros libres. Solo acertó con el segundo.

En la prórroga Sergio Manuel y Pérez Pérez pitaron en un lado los adicionales que no vieron en el otro. Y al Obra se le escapó su tercera prórroga consecutiva.

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