El Obradoiro tiene menos defensa

En las siete primeras jornadas encajó un promedio de casi 72 puntos, desde entonces ha subido en más de 11

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santiago / la voz

Fran Camba suele decir en los análisis de los partidos del Monbus Obradoiro que los números nunca mienten. Y nadie los disecciona con una claridad y una precisión matemática como la suya. Miguel Gómez, otro fino intérprete de los encuentros que libra el conjunto santiagués, suele decir que los números no mienten, pero que no siempre dicen toda la verdad.

Los dos tienen razón. Y se podría añadir que, a menudo, el resultado distorsiona el análisis. El colectivo de Moncho Fernández viene de perder dos prórrogas seguidas. Y tuvo su chance en los dos duelos. El primero no debió llegar al tiempo suplementario. En el de Illunbe disfrutó de cinco puntos de ventaja y posesión en el minuto 42. Y se le escapó.

Yendo más atrás en el tiempo, también se pueden rescatar las dos victorias sobre la bocina ante el Murcia, con las canastas ganadoras de David Navarro y Matt Thomas, al límite. O la de Badalona.

En finales tan apretados las estadísticas difícilmente explican por sí solas los desenlaces. Y hay imponderables imposibles de cuantificar, como el acierto, la fortuna o las decisiones arbitrales, a favor o en contra.

Pero hay un dato que no suele fallar con el Obradoiro: la defensa. Es un termómetro muy fiable. Y por esa grieta se le están escapando muchos opciones al colectivo de Moncho Fernández, que alcanzó un nivel extraordinario en el primer tramo de la competición. Sobre todo en los duelos ante el Herbalife Gran Canaria y el Iberostar Tenerife, que se quedaron en 65 y 64 puntos en Sar, respectivamente. Fueron dos citas en las que el equipo rayó la perfección en su trabajo en la retaguardia.

En las primeras nueve jornadas el conjunto santiagués promedió 73,9 puntos por partido en ataque. Desde entonces incluso ha mejorado ese frente. En los siguientes diecinueve encuentros se va a 77,5. Pero en la retaguardia la evolución es la contraria. Ha pasado de 71,9 a 83,7. Casi doce puntos de diferencia. El partido frente al Málaga es paradigmático. En la primera parte dejó al equipo andaluz en 28 puntos. En el último cuarto encajó 34, seis más en la mitad de tiempo. En San Sebastián no consiguió, en ningún tramo de partido, evitar que el Gipuzkoa Basket produjese con cierta continuidad.

En ocho de los once partidos que ganó el Obradoiro, los rivales se quedaron por debajo de los 70 puntos: en Sar, 68 el Joventut, 69 el Burgos, 65 el Gran Canaria, 64 el Tenerife, y 68 el Murcia (con prórroga). A domicilio, el Fuenlabrada anotó 65, el Murcia 60 y el Joventut 62. En los otros tres triunfos, el Zaragoza se fue hasta los 74 puntos en Sar y el Valencia hasta 77. En Bilbao el resultado fue 74-84.

Los números dicen que al Obra no le van bien los partidos de marcadores altos. Hasta la fecha, es un dato irrefutable.

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