Derrota de las que duelen para el Obradoiro

Tras un primer tiempo majestuoso, en el segundo no pudo con un Unicaja que llevó el partido a la prórroga y sentenció


Al Obradoiro se le escapó uno de esos partidos que duelen, porque sumó muchos méritos para amarrar el triunfo. Pero se le escurrió entre los dedos porque en los momentos decisivos el Unicaja de Málaga tuvo más cuajo y más acierto. En el último cuarto, un tiro libre que se le salió del aro a David Navarro, un par de ellos de Radovic o un balón que le botó en el pie al escolta en la última posesión, más alguna decisión de Aliaga llevaron el choque al tiempo suplementario. Y ahí ya no hubo historia. El conjunto local se agotó.

El Monbus Obradoiro salió victorioso en la primera parte gracias a un extraordinario acierto en la larga distancia, especialmente en el segundo cuarto. Y a eso le añadió una buena actividad defensiva.

Arrancó más enchufado el Unicaja de Málaga, con Nedovic muy activo. Pero poco a poco el colectivo de Moncho Fernández le fue dando al vuelta a la dinámica. El equipo agradeció la inspiración de Bendzius, autor de tres triples.

Enfrente, Joan Plaza multiplicó las rotaciones. En diez minutos probó con once jugadores y diferentes combinaciones para llegar al final del primer acto con un 22-16.

El segundo fue el de los tirones. Empezó con un triple de Pozas. Anotó una doble McCallum y llegó un parcial 16-0 con un triple de Corbacho, una canasta majestuosa de Pozas a aro pasado tras robar el balón, dos triples de Thomas al contraataque, una doble de Sabat y otro triple de Thomas.

El Unicaja se encomendó a Danie Díez, el único que no había jugado en el primer cuarto. Él solo anotó siete puntos seguidos para frenar la avalancha santiaguesa. Al descanso el electrónico reflejaba un 45-28.

El último cuarto arrancó con muchas imprecisiones por los dos lados, con un tira y afloja que mantuvo la igualdad en el marcador hasta que el Obradoiro se atascó y encajó un parcial 0-10 para encarar el último acto con 61-51.

La historia se repitió en el cuarto final. Primero, compases de igualdad con Nedovic y Thomas en un mano a mano espectacular. Pero el escolta americano de repente entró en barrena y no salió nadie al rescate. En el Unicaja, sí. Alberto Díez y Waczynski tomaron el relevó y llevaron el duelo a la prórroga. En los minutos suplementarios dominó el conjunto andaluz, con más físico y más banquillo. Amarró un triunfo que llegó a ver muy lejos.

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