El Obradoiro se quedó a las puertas de la heroica remontada ante el Barça

Claudicó ante un rival muy serio liderado por Heurtel y Tomic


El Monbus Obradoiro plantó cara al Barcelona, lo intentó todo, incluso la heroica con dos triples postreros de Thomas y un robó de balón de Pozas, en medio. Faltó tiempo, y claudicó: 73-76. Perdió, pero volvió a ganar el corazón de su afición por esa fe para pelear por un imposible. Enfrente se encontró con un rival muy serio, liderado por Heurtel y Tomic, un uno y un cinco. El pívot está ofreciendo la mejor versión de su carrera, incluso en los tiros libres.

El colectivo de Moncho Fernández arrancó muy cerca de la perfección que invocaba para plantar cara al Barcelona. Firmó un primer cuarto más que notable, con canastas meritorias como una de Llovet, en un ejercicio de geometría que lo dejó solo debajo del aro, u otra de Thomas, de las de Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como. Y con Bendzius extraordinario en la larga distancia, con cuatro triples de cinco intentos. A todo eso le sumó una gran actividad en defensa, con mucha atención para cortar líneas de pase.

Enfrente, el Barça estaba fallón, sobre todo desde detrás de la línea de 6,75. Pero incluso en ese contexto y con las bajas (Sanders, Seraphine, Vezenkov y Marc García) es un equipo con muchos recursos y un plan muy claro. En defensa aprieta, nunca se deja ir. En ataque el talento individual tiene las puertas abiertas. Reapareció Hanga, mientras que Navarro y Pressey no llegaron a participar.

El primer acto finalizó con un 21-12 que supo a poco al Obradoiro. Y el segundo cuarto puso de manifiesto ese temor. Se cerró el grifo de los triples, los visitantes encontraron la llave de la defensa y poco a poco le fueron dando la vuelta a la contienda. Ahora los misiles eran azulgranas. Claver firmó un par de ensayos de tres puntos y Heurtel otros dos. Con más acierto y mejor defensa el Barça se fue al descanso por delante, 31-34.

El Obradoiro no volvió de los vestuarios con buen pie. Encajó un par de canastas fáciles y Moncho Fernández tardó 47 segundos en pedir tiempo muerto.

Heurtel se adueñó del partido y lideró una escapada visitante hasta el 35-44. Y cuando empezó a relajarse, Pesic situó a Pau Ribas a los mandos.

Una técnica a Moncho seguida de una personal en ataque a Radovic encendió los ánimos de Sar. Navarro cogió el volante, el Obra fue subiendo de nuevo su nivel defensivo y volvió Bendzius, con un triple y una acción de dos más uno para situar a su equipo a solo uno. Jackson contestó en el otro lado para dejar el electrónico en un 57-59 al concluir el tercer cuarto.

El encuentro entró en una fase de igualdad con los dos equipos esforzándose al límite, peleando cada posesión como si fuese la última. Sudaban cada canasta. Y en esa dinámica el Barça consiguió abrir una brecha de cinco puntos a falta de cuatro minutos. Entre la espesura, encontró algo más de luz el colectivo de Pesic. Y al Obradoiro le faltó acierto en los triples para completar la hazaña.

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