Las pérdidas de balón minimizaron al Obradoiro en Gran Canaria

Oliver frenó la reacción gallega en el tercer cuarto (82-64)


El Monbus Obradoiro tenía muy claro el plan de partido que le interesaba ante el Herbalife Gran Canaria, el que interpretó en Sar. Pero una cosa es saberlo y otra ponerlo en práctica. Al descanso, el conjunto de Moncho Fernández llevaba ya trece pérdidas de balón (había incurrido en nueve en los 40 minutos en la cita de Sar). Además, comenzó muy blando a la hora de cerrar el rebote. Llegó al intermedio con 48 puntos encajados. Y, para más inri, se encontró con un rival que recuperó el olfato en el triple. Venía de hacer 2/23 ante el Lokomotiv y firmó 5/10 en los dos primeros cuartos.

Cierto es que los problemas físicos pasaron factura al colectivo de Moncho Fernández. Matt Thomas no llegó a jugar. Martins Laksa, tampoco. Y Pustovyi empezó en el banquillo. Con él en cancha, se equilibraron algo las fuerzas. El equipo arrancó con un extraño cinco inicial (Pozas, Bendzius, Simons, Llovet y Spires) que no cuajó.

En el primer cuarto el Obradoiro aguantó gracias a un par de triples de Simons y otros dos de Bendzius. En el segundo, hubo una fase en la que consiguió llevar el ritmo de partido a su terreno. Con Pustovyi y Navarro el equipo mejoró en defensa, Radovic se fajó mucho y bien en el rebote ofensivo, pero fue un espejismo. El Gran Canaria, con rotaciones continuas, siempre supo leer el partido, buscando a sus pívots cuando no estaba el ucraniano, forzando las pérdidas de balón, cerrando espacios con una buena actividad defensiva. Salvo en los compases iniciales del segundo acto, jugó a placer. Y se fue al descanso con 14 puntos de renta que no fueron 17 por un triple de David Navarro desde campo propio.

Moncho Fernández dio con la tecla en la caseta. Navarro cogió el volante, Pustovyi dominó las pinturs, Bendzius tiró de coraje e inspiración y Simons y Llovet completaron un cinco fajador que frenó al Gran Canaria y no dejó de producir. Tan es así que en siete minutos empató el partido, 53-53. Y entonces emergió Oliver. Llevaban los insulares 5 puntos y en menos de treinta segundos el base clavó dos triples seguidos. Y luego un doble, en una jugada en la que los árbitros se equivocaron al dar banda a favor de los insulares. El tercer cuarto acabó 65-59.

El último acto arrancó con cinco personales visitantes en tres minutos. El Obradoiro volvió a ser el del arranque de partido. Peor, porque a la hemorragia de pérdidas y cierta flojura defensiva le añadió espesura en ataque. Solo sumó cinco puntos.

Gran Canaria 82: Oliver (10), Mekel (4), Rabaseda (6), Aguilar (9) y Balvin (9) -cinco inicial-. Radicevic (10), Seeley (7), Brussino (5), Báez (8),  Pasecniks (6) y Fischer (10).

Obradoiro 64: Pozas (1), Bendzius (21), Simons (11), Llovet (4) y Spires 4) -cinco inicial-. Sabat (5), Radovic (4), Navarro (5), Corbacho (3) y Pustovyi (6).

Árbitros: Hierrezuelo, Caballero y Torres. Eliminados por personales Pustovyi y Radovic.

Incidencias: Gran Canaria Arena.

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