El Obradoiro perdió en la recta de llegada

El triple de Pozas para forzar la prórroga se salió del aro

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El Monbus Obradoiro regresó de las ventanas con derrota en un partido áspero, igualado de principio a fin, de los que se deciden en el cara o cruz. Perdió en medio de un arbitraje feo pero, sobre todo por su mala gestión de las últimas posesiones ante un rival con más aplomo. Las pérdidas de balón hicieron mucho daño.

Los dos equipos encararon la contienda sin sus dos principales artificieros, Thomas y Popovic. En los locales, Pustovyi compareció destemplado, por el catarro. En los visitantes faltaba Sekulic pero debutó Karnowski, un tanque difícil de rodear.

Entre ausencias, mermas y estrenos, los dos equipos fueron fieles a su identidad. Y en la primera parte, si bien el Obra se fue al descanso con tres puntos de renta, la sensación que dejaba el partido es de que eran los fuenlabreños los que marcaban el ritmo que más les convenía.

Cerraron el primer acto con 25 puntos en su haber gracias en gran medida a que los de Moncho Fernández no encontraron el antídoto en las acciones de uno contra uno. Casi todas acabaron o bien con canasta o bien con tiros libres.

En el arranque el Obradoiro compensó ese déficit con cuatro triples de otros tantos jugadores. Pero le faltó tapar las vías de paso hacia su aro para poder coger una renta. Cierto es que no resulta fácil defender a un equipo con mucho talento individual, en el que que jugadores como Smits o Eyenga tanto pueden jugar al tres como al cuatro, en el que Paco Cruz es un diapasón y una referencia a la que siempre se puede recurrir en momentos de apuro, y en el que Vargas defiende por tres. Es difícil que llegase al descanso con dieciocho minutos en pista y solo una personal en su casillero, mientras que Sabat, en la mitad de tiempo, se fue con dos.

En el segundo cuarto hubo pequeños tirones para uno y otro lado, marcados por la defensa local. Cuando flojeó, el Fuenlabrada enhebró un parcial 0-8 que llevó a Moncho Fernández a pedir tiempo muerto y recurrir a Pustovyi. Con el ucraniano los visitantes encontraron más problemas en su camino hacia el aro. Hasta el descanso el parcial fue 11-5, con un triple de O’Leary sobre la bocina, para un marcador 45-42.

La segunda mitad fue más trabada, pero por el mismo camino de la igualdad, con el Obradoiro casi siempre una cabeza por delante. Hasta la recta de llegada. El Fuenlabrada, pegajoso e incómodo, siempre volvió, sin perder nunca la paciencia. Se puso por delante a falta de 56 segundos y ya no soltó la iniciativa. Vargas, que acabó con cuatro personales pero que hizo unas cuantas más, gobernó el tramo final. Aún así, Pozas tuvo el último triple para forzar la prórroga, pero el balón hizo la corbata.

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