El Obradoiro dejó escapar un partido pobre, no tanto como el arbitraje, el más protestado en años en Sar. Pero se le escapó porque no está fino y porque no supo gestionar los doce puntos de renta que tenía en el descanso. En cinco minutos le dio vida al Gipuzkoa, que no dejó escapar la ocasión. Es una derrota de las que duelen, en un choque en el que Thomas fue baja de última hora y en el que Cherry tampoco jugó en las filas visitantes. Sar empujó, como siempre. Pero con eso solo no basta.

El primer cuarto dejó pocas buenas noticias para el Obradoiro, pese a que arrancó con dos canastas triples de Corbacho en sus dos primeros ensayos. Fisac reaccionó de inmediato, sentó a Jordan Swing, dio entrada a Van Lacke y se secó el ataque santiagués.

El colectivo de Moncho Fernández se empecinaba en buscar triples, sobre todo Bendzius, muy desacertado. Y el Gipuzkoa Basket, sin acelerarse, se fue haciendo con el mando de la contienda. Con Norel bien defendido, Agbelese encontró un filo dentro de la zona. Con 6-11 y tiros libres para los donostiarras Moncho Fernández pidió tiempo muerto. Y Pustovyi tomó el relevo anotador. El ucraniano y el balear fueron los únicos que anotaron en este primer acto en las filas locales.

En el segundo cuarto el Obradoiro ajustó mejor su defensa y por ahí empezó a fraguar la reacción. Primero, frenando el ritmo de anotación visitante. Después, sumando actores a la producción ofensiva. De anotar 2 de 11 triples a añadir 5 de 7.

Y hubo un punto de inflexión a poco más de dos minutos para llegar al intermedio. Los árbitros cobraron una personal en ataque a Pustovyi protestadísima. La pitada fue ensordecedora durante el tiempo muerto inmediatamente posterior. Recuperó el balón el Obradoiro, Llovet clavó un triple al límite de la posesión, Navarro clavó otro en contraataque. El parcial 13-2 dejó el marcador en 41-29 para la segunda mitad.

Moncho Fernández recuperó el cinco inicial del partido. Y, aunque el Obra empezó manteniendo el nivel en defensa, se atascó otra vez en ataque y tres triples seguidos del Gipuzkoa Basket metieron al conjunto vasco en el partido. En cinco minutos volvió la igualdad al marcador, 46-46. Fueron volviendo Radovic, Navarro, Sabat y Laksa. Y se restableció el equilibrio: 56-55 para encarar los últimos diez minutos.

El tramo final fue un intercambio de ventajas cortas para uno y otro lado y en esa dinámica encontró más aplomo y un pelín más de fortuna el Gipuzkoa Basket. Al Obra, una vez más, no le entraron los triples en momentos clave. El último, uno de Corbacho, bien fabricado, a dos segundos, con 69-71. Al final, 69-72. Y algún silbido en Sar, aunque fueron más los aplausos cuando el equipo se retiró a los vestuarios..

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Con Sar no le llegó al Obradoiro