Hombre de hielo, mano de seda

Matt Thomas había avisado en pretemporada y ratificó en el estreno que puede ser una de las sorpresas en la ACB


El 44 % de los aficionados que votaron a través del portal de Internet de La Voz de Galicia «Andar Miudiño» para escoger el mejor fichaje del Obradoiro de cara a la temporada que acaba de empezar se decantaron por Matt Thomas. Preguntado Moncho Fernández por este jugador, lo primero que destacó es que se ajusta a lo que los americanos llaman «a man with a plan». Sabe qué quiere y a donde quiere llegar.

En su primer partido como profesional, frente al Zaragoza, su aportación resultó clave para la victoria santiaguesa, con un expediente sobresaliente. Fue el jugador local que estuvo más minutos en pista, casi treinta, y el que más faltas personales recibió, seis. En el capítulo de la anotación, hizo honor al apelativo que le acompaña desde hace años, Iceman, hombre de hielo. Y mano de seda. Acabó con 21 puntos, siete de ellos firmados en el último cuarto. Convirtió cuatro de los cinco triples que ensayó y cinco de sus seis tiros libres, dos de ellos a falta de 16 segundos, que pusieron al Obradoiro con cuatro de ventaja.

El sobrenombre, que ha adoptado él mismo para las redes sociales le viene de su etapa en el instituto, por su determinación y su capacidad de concentración para jugarse las posesiones decisivas. En la Universidad de Iowa siguió en la misma línea. Y también en el estreno con el Obradoiro. Son situaciones de partido que asume con naturalidad: «Son los balones que le gustan a cualquier jugador», dice. Se aplica con la misma frialdad y criterio en el minuto uno que en el cuarenta. Si está nervioso, lo sabe esconder, porque el gesto es el mismo. En el póquer nunca se le descubriría un farol.

El escolta americano acabó muy satisfecho con la victoria: «Veníamos de seis semanas de mucho trabajo, de crecer día a día, y ganar es la mejor manera de empezar». Y encantando con el ambiente de Sar: «La gente fue increíble. Había escuchado muchas cosas sobre la afición, pero verlo y vivirlo es impresionante, cómo están detrás de nosotros y cómo ayudan. Va a ser fantástico jugar este año para ellos».

Su vocación ofensiva no le resta capacidad de análisis para concluir que la clave del triunfo ante el Zaragoza estuvo en la defensa: «Al principio no fue buena, concedimos muchos tiros fáciles. Pero no permitimos que se distanciasen, porque tienen muy buenos tiradores. Supimos defender mejor y ganar».

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