Tarde muy fría en la caldeira de Sar


Nada hacía presagiar que tras un buen primer cuarto de los obradoiristas el partido terminaría como al final lo hizo. Y es que tras esos diez primeros minutos, en donde vimos un correcto Obradoiro, con Whittington y Pustovyi anotando 14 de los 21 puntos del equipo, llegó la debacle del segundo cuarto con un parcial de 12-28 que finiquitó al Obra.

El partido terminó en el descanso. Y no lo digo por la diferencia de puntos, que era de 10 a favor del Fuenlabrada, sino por las sensaciones. Ayer no eran precisamente las mejores, ni por parte del equipo ni por parte de la afición.

Estuvimos muy fríos, sin la pasión necesaria. Quizás el devenir del partido tampoco ayudó demasiado. Nunca hubo una sensación de remontada. Tras el descanso, esas sensaciones corroboraron mis pensamientos. Ayer no era día de ganar.

Enfrente estaba un Fuenlabrada de Eurocup, que me pareció un equipo muy serio, circulando el balón con sabiduría y con gran acierto exterior. Poco más que decir. Es difícil extraer cosas positivas. El equipo no dio el nivel necesario para ganar un partido que, a priori, y jugando en casa, debería de haber sido más disputado. Eso sí, no es momento para rendirse y sí para reflexionar y seguir trabajando.

Volveremos a Sar el próximo sábado contra un rival que está haciendo una gran temporada, el Tenerife. Me gustan los sábados por la tarde. Hemos ganado muchos partidos en casa jugando ese día. Puede que sea supersticioso, pero ahí está el dato. Espero que el equipo tenga otra cara y que la caldeira de Sar demuestre por qué fue elegida la mejor afición de la ACB.

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Tarde muy fría en la caldeira de Sar