El Obradoiro imparte magisterio en Manresa

Arrolló al conjunto catalán y amarró el basketaverage, pese a que la desventaja era de 17 puntos


Todo le salió a pedir de boca al Obradoiro Río Natura Monbus en el Nou Congost. Encadenó su cuarta victoria consecutiva, y no solo eso: se hizo con el basketaverage, pese a que en Sar había ganado el Manresa de diecisiete. El colectivo de Moncho Fernández impuso su baloncesto cuántico, sin apenas fisuras, para firmar al final un elocuente 56-77.

El partido fue la antítesis de lo que sucedió en la segunda jornada de Liga en Compostela. En aquella ocasión los catalanes estuvieron muy acertados en el lanzamiento de larga distancia, castigaron las ayudas en defensa del Obra y anotaron con continuidad.

Esta vez no encontraron la brújula en ningún momento, a pesar de que Borja Comenge buscó todas las combinaciones posibles. El Obradoiro cerró muy bien todos los espacios, cerca y lejos del aro. Y a eso se le sumó que los tiradores locales no tuvieron su mejor día.

Tras unos compases iniciales que fueron un mano a mano entre Monroe y Muscala, los visitantes cogieron once puntos de renta. Pero no encajaron bien los minutos de descanso de Rafa Luz y del pívot americano. De hecho, recibieron un parcial 7-0 para cerrar el primer cuarto cuatro arriba, tras un tiro precipitado de Scott que consitió un postrer contragolpe culminado por Arco.

El jamaicano se resarció poco después, con un extraordinario tapón a Monroe que impidió que el Manresa tomase la delantera en el marcador. A partir de ahí, con Dewar extraordinario (14 puntos en el segundo acto) y con Rafa Luz mandando, el Obradoiro se fue al descanso 16 arriba, 27-43, tras un triple del brasileño casi sobre la bocina.

En la segunda mitad los santiagueses supieron manejar su renta con buen criterio, si levantar el pie del acelerador en defensa y sin dejar de castigar el aro de su oponente, sin alardes pero sin descanso, como un dolor sordo. Con la victoria virtualmente asegurada, comenzó otro partido: el del basketaverage. Y también lo ganaron los de Moncho Fernández, que supieron leer el choque en todo momento.

Dentro del buen tono general del equipo, merece mención especial, una vez más, el veterano Oriol Junyent, que dejó dos postales de lujo: una, culminando un contragolpe por el callejón del centro como si fuese un veinteañero, midiendo los pasos para dejar una bandeja con suavidad: la otra, también encarando el aro en vertical hasta hundir el balón en la red.

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