El Obradoiro despacha un partido redondo ante el Caja Laboral

Doblegó al Baskonia en uno de los mejores expedientes de la temporada


El Obradoiro Blusens Monbus recuperó su mejor nivel y, con él, el sabor de una brillante victoria ante el poderoso Baskonia: 84-70. Aguantó el intercambio de golpes, abrió una pequeña brecha en el tercer cuarto y ya no dejó que el rival volviese.

En la primera mitad los dos equipos regalaron a la grada un partido entretenido y vibrante, disputado al máximo, sin tregua. En los diez minutos del arranque desplegaron un baloncesto de alta costura, con canastas dentro y desde el perímetro. Al Obradoiro le faltaron los triples de Corbacho. Los cuatro que intentó encontraron el hierro. Y el que besó la red no valió por falta previa en el bloqueo.

Pese a ello, el colectivo de Moncho Fernández consiguió mantener el aliento en la nunca del rival, contagiado por la garra y la claridad de ideas de Pumprla. En el minuto siete entró en pista Satrústegui y no le tembló el pulso con la batuta. Su despliegue físico en defensa, enorme, se vio acompañado de una templada dirección de juego.

El segundo cuarto siguió por los mismos cauces de intensidad, en los dos lados. El Baskonia se encomendó a la presencia y la infalibilidad de Lampe, cerca del aro y también cuando lo intentó a más de cuatro metros. Con eso y con el rebote ofensivo consiguió tomar la delantera el equipo vasco. Enfrente repondía Hummel, con una exhibición ofensiva.

Hubo un punto de inflexión con 36-40 y posesión para los visitantes. Nocioni se resbaló y Pavel anotó a la contra. Después Oriol le robó la cartera a Lampe para empatar. Y en el último minuto apareció Corbacho con dos intentos triples que supusieron seis puntos y dejaron el marcador en 46-40 al descanso.

El tercer cuarto empezó con otro misil de Corbacho, que no conoce el término medio. Pero el Baskonia no se descompuso. Siguió apretando las clavijas atrás y jugando con paciencia, tratando de aprovechar su superioridad física.

El partido no perdió un ápice de intensidad. Y quizás esa brega, sumada al cansancio del paso de los minutos, hizo que apareciesen más imprecisiones. Los vascos se acercaron a cuatro, pero otra vez Corbacho sacó el martillo. Y a partir de ahí el Obradoiro, sensacional en defensa, supo administrar su renta, con momentos de apoteosis al contragolpe. Al final, rompió la racha de cuatro derrotas y, mejor que eso, recuperó la alegría y su versión más celebrada, la de equipo aguerrido e inteligente.

84 - Obradoiro (19+27+17+21): Rafa Freire (-), Pavel Pumprla (16), Alberto Corbacho (14), Levon Kendall (19), Salah Mejri (6) -cinco inicial-, Robbie Hummel (15), Iñaki Sanz (1), Benjamin Dewar (7), Oriol Junyent (3) y William Buford (3).

70 - Caja Laboral (18+22+15+15): Thomas Heurtel (8), Fabien Caseur (4), Andrés Nocioni (9), Milko Bjelica (2), Tibor Pleiss (6) -cinco inicial-, Carlos Cabezas (2), Fernando San Emeterio (5), Maciej Lampe (18), Nemanja Bjelica (16) y Omar Cook (-).

Árbitros: Pérez Pérez, Sánchez Montserrat y Pérez Niz. Sin eliminados.

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