El Obradoiro dice adiós a la Copa en la última posesión

Manuel García Reigosa
M. G. Reigosa LA VOZ

ANDAR MIUDIÑO

Toni Garriga

Perdió el pasaporte en un desenlace cruel, pero conquistó la admiración

14 ene 2013 . Actualizado a las 12:31 h.

Dieciocho minutos excelsos no le bastaron al Obradoiro Blusens Monbus para meterse en la Copa. A falta de dos para llegar al descanso el resultado era 26-42, fruto de una defensa extraordinaria y de un ataque inteligente,de una sinfonía en la que todos sumaban en ambos lados. Pero en ese momento el Joventut encontró la inspiración para hacer un parcial 11-3 que lo volvió a meter en el partido. Y la segunda mitad fue enteramente de los catalanes, salvo los últimos 120 segundos. Al final, 89-87 pese a un admirable arreón liderado por Hummel y Dewar en la anotación, que hizo soñar con el milagro. Y el equipo dijo adiós de la forma más cruel, porque dispuso de una última posesión para forzar la prórroga o ganar con un triple. Andrés forzó al límite en la entrada a canasta, pero el balón se salió. Como sucediese hace tres años, el conjunto santiagués se quedó con la miel en los labios, de nuevo en favor de un Estudiantes que arrolló a un Barcelona sin Navarro y sin alma. Y echando la vista un poquito más atrás, aquel partido del 1 de diciembre en el Palacio de los Deportes acabó pasando una factura muy cara en el desempate, porque a falta de siete minutos el resultado era 61-58. Y la difeferencia a la conclusión del duelo fue de 23 puntos.

Sea como fuere, en el Olímpic de Badalona, el partido, y con él la Copa, se le escapó al equipo de Moncho Fernández en pequeños detalles; como ese ataque postrero que no quiso entrar, o la inspiración de Gaffney, un pívot que estaba metiendo uno de cada cinco triples y que sin embargo le dio la vuelta a la estadística; o en tres posesiones muy bien defendidas que terminaron con segundas opciones verdiblancas y sendas canastas de tres. Y, por encima de todo, se le escurrió entre las dedos desde la larga distancia, porque el Joventut completó un sobresaliente 11/19 en triples y siempre que ha pasado del 35% de acierto en esa parcela, ha ganado. Los de Gaffney, que no entraban en el guión pero sí en el aro, resultaron demoledores.

El Obradoiro perdió el partido y el pasaporte para la Copa, pero sigue conquistando corazones por ese espíritu indomable que le ha llevado a sobrevivir en las circunstancias más adversas y que estuvo a punto de valerle para firmar una remontada que se hubiese recordado por los tiempos de los tiempos. Le faltó la guinda y murió en la orilla. Pero nadie la puede reprochar nada.