Alison Castañeda Espíndola, colombiana en A Mariña: «Vine hace ocho años por amor y para mí es un privilegio poder ver todos los días el mar»
VIVEIRO
Reside en Viveiro y abrió este año en Ribadeo su propio centro de terapias naturales y técnicas orientales llamado Vitalizen
30 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Tenía 28 años cuando la colombiana Alison Castañeda Espíndola dejaba atrás su tierra. Concretamente Bogotá. «La capital es ajetreada y con muchísima gente», describe. En los ocho años que lleva viviendo en Galicia solo pudo ir una vez a visitar a los suyos, a los que añora, conservando allá a su madre Tutis, tíos y una hermana. Dos hermanos están en Canadá. La mudanza geográfica tuvo un tinte romántico: «Vine por amor, porque mi pareja es gallega, a Viveiro»: «Me gusta mucho la lengua y la vida tranquila de aquí. Me gustan las vistas y el mar pues vengo del interior y pocas veces lo había visto. Ahora, todos los días. Es un privilegio para mí. Esto es el paraíso». Confiesa que desea seguir apreciando la comarca «como si fuera una turista recién llegada», remarca, con esa visión fresca que se tiene al aterrizar a miles de kilómetros de casa, pues ha comprobado cómo «una persona que vive aquí a diario se acaba olvidando a veces». Igual que Alison Castañeda aboga por derribar estereotipos negativos. «Dices Colombia y hay gente que solo piensa en el narcotráfico», lamenta.
Aunque evidentemente habla español, el significado de ciertas palabras no coincide y esa circunstancia ha derivado en anecdótica, en más de una ocasión: «Vengo de hablar un castellano diferente al de aquí. Por ejemplo, una vez pedí un tinto y me pusieron un vino, cuando en mi país nos referimos a café. Si pido empanda, en mi país es como una empanadilla rellena de carne o pollo pero veo que aquí es como una pizza de grande. Otra vez, en el menú de un restaurante de Viveiro ponía salpicón y pensé ‘que raro que lo tengan, pero... ¡qué rico!’. Porque en Colombia salpicón es un zumo con mucha fruta picada en cuadritos. Así que cuando vino el mesero me trajo el salpicón de aquí... Yo pensé que se había equivocado».
«Siempre me gustó ayudar y escuchar»
Alison Castañeda abrió Vitalizen a finales de enero de este año en Ribadeo, centro enfocado en la recuperación del bienestar físico y emocional que recurre a terapias naturales y técnicas orientales y aplica protocolos «individualizados» pues cada caso es diferente. Aunque sí percibe cierta dinámica, en relación con el covid: «Hay bastantes personas que no recuperaron lo que pasaron en la pandemia, que nos cuentan que tuvieron mucho miedo, que se alejaron de gente y que sufrieron mucho estrés». El ritmo de vida acelerado actual tampoco ayuda, pudiendo originar ciertos desequilibrios físicos y mentales que llevan a estados de dolor y ansiedad. Cada vez más se ve la salud de modo integral, incorporando también el plano emocional. Así comenta que «antes no se tenían tanto en cuenta pero cada vez más la gente es consciente de cómo influyen, y quieren buscar soluciones».
Vitalizen ofrece acupuntura, masaje (oriental y ventosas), masaje complementario vital (cuerpo y pies cansados), auriculoterapia, además de «apoyo social y emocional». «Siempre me gustó ayudar, aconsejar y escuchar a la gente», subraya la profesional al elegir dedicación.