Las intensas 24 horas en Viveiro del nuevo entrenador del Real Madrid

VIVEIRO

Arbeloa entrega una camiseta del Real Madrid a Kiko Rey durante el homenaje que recibió el exdelantero viveirense antes del Castilla-Racing de Ferrol en el Memorial Luis de Carlos.
Arbeloa entrega una camiseta del Real Madrid a Kiko Rey durante el homenaje que recibió el exdelantero viveirense antes del Castilla-Racing de Ferrol en el Memorial Luis de Carlos.

Álvaro Arbeloa corrió 21 kilómetros por la localidad mariñana, participó en el homenaje a Kiko Rey, sedujo con el fútbol de su Castilla y pasó 45 minutos atendiendo a los aficionados

14 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando este miércoles Álvaro Arbeloa se siente en el banquillo del Carlos Belmonte en los octavos de final de la Copa del Rey para reemplazar a Xabi Alonso al frente del Real Madrid, buena parte del planeta fútbol comenzará a descubrir a un entrenador que Viveiro ya conoció el pasado verano. Apenas 24 horas en la localidad mariñana bastaron para vislumbrar algunas de las claves del método del que fuera aguerrido defensa del club blanco, el Dépor y la mejor selección española de la historia.

A diferencia de Raúl González, que solía tener a su Castilla concentrado en A Mariña lucense durante una semana completa, su expedición arribó desde Marbella al Hotel Thalasso Cantábrico Las Sirenas en la noche previa al encuentro de pretemporada que debían disputar ante el Racing de Ferrol el pasado 2 de agosto. Tampoco se dejó ver el salmantino por los establecimientos hosteleros tanto como lo hacía el legendario dorsal 7.

El entonces preparador del filial blanco, sin embargo, sí madrugó aquel sábado para mantener una exigente rutina de entrenamientos que le ha permitido enfrentarse con éxito varias veces al maratón y descubrir el entorno de Viveiro. Acompañado por parte de su cuerpo técnico, Arbeloa corrió algo más de 21 kilómetros desde Covas por todo el paseo marítimo, la Variante, el paseo fluvial hasta Galdo y llegó a O Pé da Ruba antes de deshacer el camino en un total de una hora y 40 minutos, a un nada desdeñable ritmo de 4.42 los mil metros.

Ya por la tarde, su Castilla, al igual que el Racing de Ferrol antes del partido que los enfrentó, se sumó a los actos de homenaje al exfutbolista Kiko Rey en la jornada en la que dio su nombre al estadio de Cantarrana. El nuevo míster del Real Madrid brindó ánimos en su lucha contra la ELA y le entregó una camiseta de un club del Santiago Bernabéu en cuya cantera creció el que fuera delantero viveirense.

Cuando el balón comenzó a rodar para resolver el Memorial Luis de Carlos, el equipo blanco, además, sedujo, en una primera mitad en la que fue muy superior a otro de los conjuntos más potentes de la Primera Federación. Dani Yáñez y Rachad anotaron los tantos en un encuentro en el que formaron con un 1-4-2-3-1, mostraron una enorme intensidad en la presión, fueron verticales y penalizaron los errores departamentales para vencer 2-1 ante el delirio de un Kiko Rey-Cantarrana abarrotado. Luego sus mirlos se dieron un buen baño de masas con una afición volcada, también con un Arbeloa amable y accesible que se pasó más de 45 minutos firmando autógrafos y haciéndose fotos antes de coger el autobús de regreso.

Está por ver si su estilo sin ambages funciona ahora con los Kylian Mbappé, Vinícius y compañía.