Ana Gómez: «La ampliación de la carencia del crédito ICO ha sido un alivio»

Lucía Rey
lucía rey VIVEIRO / LA VOZ

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PEPA LOSADA

Esta comerciante de Viveiro explica que las crisis de Vestas y Alcoa afectan casi más a su negocio que la pandemia del covid

10 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Ana Gómez Martínez y Rocío Otero Graña dirigen desde hace seis años Versus, uno de los comercios de moda con más tirón entre la población joven y no tan joven de Viveiro. Tras haber firmado un crédito para reformar el amplio local al que se cambiaron en el 2019, la pandemia del covid irrumpió en su negocio como un tsunami que las obligó a solicitar al ICO un nuevo crédito de 30.000 euros para poder seguir adelante. «Fue casi tan grande como el que pedimos para inaugurar la tienda», revela Ana, quien confiesa que la ampliación de los plazos de amortización y carencia de los préstamos del Instituto de Crédito Oficial aprobada por el Gobierno central la pasada primavera ha supuesto una bombona de oxígeno para autónomos como ellas. «Donde se iban a pagar en tres años más un año de carencia, se ha pasado a pagarlos en cinco años más dos años de carencia. Y parece que no, pero que un préstamo que iba a tener una cuota de casi 900 euros al mes sea más liviano porque baja a 700 o así ha sido un alivio muy grande. Es una flexibilidad que hacía falta», reconoce la empresaria.

Según explica, en el 2023 empezarán a devolver el dinero prestado y, si todo va bien, en el 2028 habrán saldado la deuda. El pasado verano, las ventas fueron mejores de las esperadas. «Es cierto que se trabajó muy bien. Todo el mundo está contento porque en esta zona hubo mucho turismo y la gente en general consumió tanto en la hostelería como en el comercio. Pero es verdad que si nos dan un año de carencia a mayores y las cosas siguen en esta proyección, vamos a poder pagar el crédito sin tener que estar agobiadas», agrega.

Empleos en juego en la zona

En ese sentido, comenta que las expectativas de consumo en Viveiro y A Mariña dependen más en este momento de cómo evolucionen las crisis de la fábrica eólica de Vestas, que está en plena negociación de un ERE que afecta a 115 trabajadores y supone su cierre definitivo, y del complejo de Alcoa en San Cibrao, donde trabajan unas 2.000 personas que ven su futuro con incerteza. «Que si el coronavirus, que si ahora Vestas, que si el rucurrucu de Alcoa por detrás..., en esta zona parece que no tenemos descanso para poder despreocuparnos», lamenta Ana. Y pone un ejemplo: el pasado 20 de septiembre, la multinacional danesa Vestas anunció la paralización de la producción en Viveiro. Por la tarde, el comercio se vació de gente. «Se notó muchísimo. Cada vez que se publica una noticia se nota una pasada. Esas informaciones influyen muchísimo porque la gente coge miedo y en la tienda escuchas todos los días: ‘Que vai ser desta zona se pechan? Vai pechar todo!´».