«Nadie puede decir nada malo de la comida... ¡todo muy rico!»

Búlgara de origen, Boriana Sbetanova trabaja en este curso en el Ceip Pluriligüe Santa Rita de Galdo en Viveiro motivando a los niños a aprender inglés


viveiro/la voz

En el cole le llaman cariñosamente Bori. Su nombre completo es Boriana Sbetanova Toteva, natal de Ruse en Bulgaria, auxiliar de conversación de inglés en el CEIP Santa Rita de Galdo en Viveiro este curso. Como ella, hay otros 600 auxiliares de inglés en centros escolares gallegos fruto de un programa del Ministerio de Educación. En el centro viveirense su coordinadora es Mari Pernas y trabaja también con el docente Javier Freán, a quienes les da las gracias por la gran acogida.

—Cuál era su trabajo anterior a venir al colegio de Galdo?

—En los últimos 15 años he trabajado como traductora de inglés, con la Comisión Europea y Parlamento Europeo. Toda la legislación hay que traducirla en 28 idiomas oficiales y se abre un concurso a empresas que son las encargadas de esas traducciones. Yo las hacía en inglés y búlgaro.

—¿Ya conocía Galicia de antes?

—Sí, hace seis años hice el Camino de Santiago. En el colegio de Galdo me siento muy a gusto.

—¿Observa diferencias en la enseñanza entre Galicia y Bulgaria?

—Los niños son iguales y el sistema es casi el mismo, pero lo que aquí veo es que entre los profesores y los alumnos no hay tanta formalidad como en Bulgaria, donde hay más distancia.

—Como auxiliar, ¿qué hace? ¿cómo ve el nivel de inglés oral?

—Tengo que motivar a los niños y que se atrevan a hablar en inglés. Hace años vi que la gente hablaba en un inglés de nivel alto, pero que no tenía confianza. Aprender un idioma necesita algo de esfuerzo. En el caso de los niños del colegio, son pequeños pero es una edad en la que aprenden imitando sonidos y así es más fácil. Solo hace falta darles más coraje y que se despierte su interés.

—¿Le preguntan de Bulgaria?

—Sí, ¡todo! Donde está, cómo es, cómo es la gente, cuál es la comida más típica, el deporte... Como todo el mundo, sobre todo los adultos conocen a Stoichkov del fútbol. A principios de enero salió en la televisión una tradición de Bulgaria, como un baile en el río. Y algunos niños me comentaron que lo habían visto.

—¿Qué le parece Galicia?

—Nadie puede decir nada malo de la comida de Galicia. ¡Está todo muy rico!

—¿Y qué sabe en gallego?

—Tengo una lista. Sé «lixo», «peixe», «garfo»...

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