Hasta los concejales de Viveiro están cansados de los plenos maratonianos

El último lo levantaron a medianoche, sin acabar, a las tres horas y media de empezar


viveiro / la voz

Contados plenos de la corporación municipal de Viveiro atraen a más público que a afines a algunos de los protagonistas. Cierto que su duración varía y que casi todos los temas han sido tratados, e incluso decididos, en comisiones informativas previas. Sobre el papel, los plenos podrían equipararse al escenario donde los líderes de los partidos intentarían lucirse. No es la primera vez ni solo sucede en Viveiro, pero en el último ha vuelto a quedar claro que hasta los propios concejales están cansados de sesiones maratonianas. A medianoche de este 12 de noviembre, tres horas y media después de empezarlo, acordaron levantarlo sin rematar.

Optaron por recibir por escrito respuestas a ruegos y preguntas también planteados por escrito. La alternativa sería continuar, leyendo cada una de las interpelaciones y cada una de las contestaciones. Supuestamente, los ruegos y preguntas abordan asuntos concretos, con repercusión más directa e inmediata en la vida de los vecinos. No ocurre, por ejemplo, con las mociones tipo. También se leen, pero, en general, no pasan de pronunciamientos testimoniales porque suelen abordan temas que exceden las competencias del Concello.

Sin límites

Sin tope para mociones ni otras iniciativas, y sin tiempos marcados, hay plenos en Viveiro que se prolongan innecesariamente, en opinión de la mayoría de ediles y del contado público. Por eso los concejales coinciden en la conveniencia de regularlos cuanto antes. Pese a haberse hablado en numerosas ocasiones en los últimos años, no ha pasado de discusiones en las comisiones que preceden a la votación en el pleno.

Todos están conformes con definir cuántos minutos puede emplear cada grupo para defender sus propuestas, incluyendo réplicas, y cuántas iniciativas cabrían por sesión. En la idea de acabar con plenos no siempre productivos convergen María Loureiro, alcaldesa socialista; Óscar Rodríguez, portavoz popular; Bernardo Fraga, líder de Por Viveiro; Miriam Bermúdez, del BNG; y Luis Manuel García, de Son Viveiro.

Grupos con un solo edil

Pero hay matices, políticos y legales. Entre los primeros, la idea del BNG para darle voz a los vecinos en los plenos. Y entre los segundos, el cumplimiento de la legislación. Servicios jurídicos del Concello consideran que el BNG y Son Viveiro, con un único representante cada uno, deberían constituirse como grupo mixto, repartiéndose tiempos. De aplicarse esa norma, quedarían cuatro grupos: PSOE, con ocho ediles; PP, con cinco; Por Viveiro, con dos; y el mixto, con otros dos. Hasta ahora socialistas, populares e independientes se avienen a brindarle al BNG y a Son Viveiro idénticas oportunidades que las suyas.

Críticas unánimes por presentar ahora el presupuesto de este año

Las abstenciones de la concejala del BNG y del de Son Viveiro dieron a la mayoría simple del PSOE votos suficientes para aprobar el presupuesto de este año. Rotundos fueron en el pleno de este 12 de noviembre los rechazos del PP y de Por Viveiro a unas cuentas que suman 14,3 millones de euros, un 4,92 % más que el año pasado. Del total, el 86 % se va en gastos de funcionamiento y servicios municipales, así como en los salarios de la plantilla. Y el 61 % de los ingresos proceden de impuestos y tasas que pagan directamente los vecinos.

Miriam Bermúdez, del BNG, y Luis Manuel García, de Son Viveiro explican sus abstenciones porque el presupuesto está ligado a las subidas salariales programadas en el nuevo organigrama de la plantilla municipal, así como al abono de subvenciones a colectivos sin ánimo de lucro.

Bernardo Fraga, de Por Viveiro, censura que el presupuesto se debata en pleno a final de año, cuando tocaría preparar el del 2020. En cualquier caso, cuestiona la viabilidad del incremento de gasto, critica que la deuda municipal se abone siguiendo plazos prolongados que alargan la agonía económica municipal.

Óscar Rodríguez, del PP, carga contra la labor económica del Concello porque a final de año presenta lo que define como un estado de cuentas, no un presupuesto. Aunque admite que el Concello es diferente, cree que en una empresa privada una gestión como la del PSOE viveirense la llevaría a la quiebra y sería motivo de despido.

María Loureiro, alcaldesa del PSOE, se remite a recomendaciones jurídicas y económicas para presentar ahora el presupuesto. Lo defiende por responsabilidad, pese a las críticas políticas, ya que sin aprobarlo no podrían pagar a la plantilla las subidas salariales ni tampoco sacar la oferta pública de empleo del 2020, cuatro policías y dos administrativos.

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