Vendido un pazo de Viveiro legado a un excura para «obras piadosas»

El expárroco de Covas pedía 375.000 euros por un edificio del siglo XVI y su finca, y dijo que donaría el dinero a lo «que yo determine»


VIVEIRO / LA VOZ

Trasciende ahora, a raíz de una investigación de Francisco L. Rodríguez Guerreiro, que el pasado día 10 de abril se vendió el pazo de Grallal, un edificio del siglo XVI, situado en Covas, frente a la playa, con dos plantas de 400 metros cuadrados cada una y una finca de unos 10.800. Abandonado desde el 2006 y deteriorado, documentos públicos revelan que ha sido adquirido por la inmobiliaria Suerige Trs, con domicilio social en Alcobendas (Madrid). El inmueble se lo habían legado las hermanas Pérez-Labarta Pillado a quien fue párroco de Covas, Antonio Pérez Vérez. Jubilado en el 2008, dos años después de la muerte de la última dueña del pazo, el excura lo sacó al mercado en el 2014, con un precio inicial de 375.000 euros. Entonces, en declaraciones a La Voz publicadas el 9 de julio del 2014, el exsacerdote se declaraba «gestor de la venta», y explicaba que el dinero que obtuviese «lo destinaré a las obras piadosas que yo determine».

Al sacerdote que dirigió la iglesia de Covas de mayo de 1991 a septiembre del 2008, sus feligresas las hermanas Pérez-Labarta Pillado le dejaron como herencia la finca, el inmueble y su contenido. El pazo, de piedra, con dos plantas de 400 metros cuadrados cada una, estaba distribuido en cuatro salones, otras tres habitaciones de considerable tamaño, así como cocina y mobiliario de diversas épocas. Cuando sus antepenúltimas dueñas lo habitaban también sobresalían sus bibliotecas, con valiosos volúmenes, explican distintas fuentes.

Grallal lo construyó en 1597 un inglés con orígenes ligados a Guillermo el Conquistador

Abandonado desde el 2006, el pazo de Grallal lo construyó en 1597 Juan Dutton y Aguiar, hijo del caballero inglés Juan Dutton El Viejo, que se exilió en Viveiro a raíz de las guerras religiosas de 1558 en Inglaterra. Los orígenes de Dutton El Viejo se vinculan con Guillermo I de Inglaterra, Guillermo El Conquistador, quien reinó entre 1028 y 1087. De forma rectangular, del edificio sobresale su enorme chimenea y cuenta con capilla. Muros de mampostería rodean la finca. Si no ha cambiado, en el entorno del pazo hay un área de protección de cien metros, ya está catalogado por del Concello de Viveiro. De hecho, en el 2006 el promotor de un edificio construido en su entorno tuvo que demoler las dos últimas plantas porque superaba la altura autorizada por Patrimonio de la Xunta.

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