Una boda vikinga con un centenar de invitados y un altar en la arena

«Non nos gustan as ceremonias de etiqueta», explicó el novio, Alejandro Quelle, antes de casarse en O Vicedo


O VICEDO / LA VOZ

Un marco privilegiado para una ceremonia única. La playa vicedense de San Román acogió este sábado a mediodía una boda vikinga en la que se cuidó hasta el mínimo detalle. Sobre la arena y en un día caluroso y luminoso se ofició la ceremonia a la que acudieron perfectamente ataviados alrededor de un centenar de invitados. Los novios, Alejandro Quelle y Rocío Peña, de Viveiro, agradecieron la implicación de los participantes en el convite. «Todo o mundo ten previsto vir vestido para a ocasión, desde a miña filla de catro meses á miña avoa, de 93 anos», manifestaba antes de la ceremonia Alejandro, quien se estuvo documentando durante tiempo, aunque confesó que toda la organización la realizó en un mes. Él fue el encargado de tallar nueve figuras de dioses vikingos: «Talleinas en madeira de teixo e nun tamaño duns corenta centímetros». Entre las sorpresas estaba la llegada de Alejandro, prevista en un barco vikingo.

¿Y por qué optaron por esta fórmula? «Non nos gustan as ceremonias de etiqueta nin as convencionais, e decidimos esta opción, que non garda relación coa Romaxe Vikinga que se celebra aquí», explica. Aunque inicialmente se barajaron otros escenarios, la playa de San Román fue finalmente la elegida «por comodidade para todos os convidados». A pie de playa se ofició la boda y se sirvieron unos pinchos. Más tarde, al banquete y al baile, le siguió un festival de música con cuatro grupos y con una queimada en el edificio multiusos de Ourol.

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