Tras la sorpresa, incredulidad en Viveiro por la detención de la vecina de Galdo

Lucía Expósito, que ha entrado en prisión, fue arrestada por su activismo «proyihadista»


Viveiro / la voz

Tras la sorpresa lógica en Viveiro por la detención de una vecina de la parroquia de Galdo por su activismo proyihadista en las redes sociales, se ha pasado a la incredulidad. Lucía Expósito Cao, la mujer de 45 años detenida de nuevo -por segunda vez, la primera fue en el 2018- por agentes de seguridad desplazados desde Madrid, exhibía en su perfil en redes como Facebook una bandera del Estado Islámico y -como se ha publicado estos días- expresaba un activismo «proyihadista» extraño cuando menos. Gente que la ha tratado en algún momento durante los últimos años ha asegurado que la mujer criticaba, entre otros, que en Viveiro se sacasen santos en procesión durante la Semana Santa, además de realizar otros comentarios más serios, de mayor gravedad.

Pese al llamativo operativo policial puesto en marcha para proceder a su detención el pasado martes en su casa de Galdo -el juez la ha enviado a prisión-, la actuación que desarrollaron los agentes entra dentro de las actuaciones de prevención de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Por reincidente. Para neutralizar una posible amenaza. Hay que recordar que la Lucía Expósito ya había sido detenida el pasado año. Quedó en libertad entonces porque no se vieron indicios claros como para que ingresara en prisión. Los expertos sí la consideran «extraña» y no descartan que padezca algún tipo de problema que haya facilitado su radicalización. No es lógico ni parece muy sensato anunciar deseos de cometer atentados en las redes. Además el Servicio de Información de la lucha antiterrorista la venía siguiendo por su activismo y su posición en las redes tras su primera detención. Ahora en su Facebook ya no se puede entrar.

«El problema es solo suyo»

El problema es solo suyo. Su familia es honesta y trabajadora, según destacan distintas fuentes, y siempre ha estado al margen de su intensa actividad en las redes. Expósito Cao vivía con una abuela, muy mayor, y parece que cuidaba a algunos mayores. Su vida social era escasa, casi nula; su vida virtual, muy activa. Equivocada. Su cabeza y su mente cambiaron, dicen quienes la tratan, tras una estancia en Canarias.

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