Tres monjas regresan al convento de Viveiro que abandonaron hace un año

Nadie confirma si el retorno de las dominicas significa la reapertura de Valdeflores


viveiro / la voz

Pasado el mediodía de este sábado 6 de julio, tres monjas dominicas regresaron al convento de clausura de Valdeflores, en Viveiro. Vuelven un año después de haberlo abandonado, y de haberse ido acogidas a uno de la misma orden en Cangas de Narcea (Asturias). Ninguna de las fuentes consultadas ha confirmado si su retorno significa la reapertura del cenobio de clausura, ni tampoco si ya se han instalado en un edificio deshabitado durante los últimos doce meses y medio, y afectado en su planta baja por las riadas que arrasaron el barrio de Xunqueira a finales del pasado noviembre, justo cinco meses después de su partida.

Nadie respondía en la tarde del sábado a las llamadas a las puertas del monasterio. Personas vinculadas con Valdeflores explican que el regreso de las religiosas se había comentado durante los últimos días. Después de casi trece meses cerrado, para habitarlo deberían poner al día servicios como el suministro eléctrico, entre otros. El inmueble pertenece a la Orden de los Predicadores, aunque han insistido en que la decisión corresponde a la congregación viveirense. Tanto los dominicos como el obispado de Mondoñedo-Ferrol dejaron claro en todo momento que devolverle la vida al convento dependía de las vocaciones. Por lo que trascendió, no hallaban religiosas dispuestas a vivir en clausura.

Después de meses con «dificultades de vida interna», las últimas seis monjas que quedaban en Valdeflores se marcharon el 18 de junio del año pasado y se marcharon para otro de la misma orden en Cangas de Narcea (Asturias). Era la primera vez que cerraba en los últimos seis siglos. Quienes lo han visto semanas atrás, confirman que sin las monjas ni el personal que las ayudaba se echa de menos el mantenimiento en los claustros, los jardines, la huerta, el lavadero y estancias interiores. En la capilla anexa al cenobio continúan celebrándose misas todos los domingos. Si no ha habido cambios, la de este comienza a las once de la mañana. Quizá ahí los feligreses se reencuentren con las dominicas.

Desde el cierre del cenobio, la Cofradía de Nuestra Señora de Valdeflores se ha erigido en la voz de los viveirenses y de todos los que intentan reabrirlo. Además de otras gestiones, hasta el 29 de este mes siguen con la campaña «Abre el convento con tu firma». Calculan que superan las 3.000, en una iniciativa con la que también pretenden «demostrar nuestro sentir, pero también nuestro cariño hacia las dominicas que nos han acompañado durante seis siglos en las venturas y desventuras, además de dar protección y cuidado a nuestra querida, venerada y milagrosa Nuestra Señora de Valdeflores». Este sábado no ha sido posible confirmar con ningún directivo de la cofradía si la vuelta de tres monjas conlleva la reapertura del monasterio, ni tampoco si las acompañarán más religiosas.

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