Viveirenses «desesperados» por el botellón dejan sus casas de noche

El colectivo vecinal Casco Antigo denunciará todos los excesos de ruidos que detecte


viveiro / la voz

Concello, vecinos y empresarios coinciden. En zonas de diversión nocturna es complicado conciliar derechos. Suelen colisionar el del vecindario al descanso, el de la hostelería al trabajo y el de la gente a la diversión. Aun reconociendo la cooperación del Concello para intentar compaginarlos, la Asociación de Veciños Casco Antigo de Viveiro insiste en reclamar «que se cumpran as leis». Sobre todo después de escuchar en su última asamblea el testimonio de un matrimonio. «Viven ao lado dun local nocturno; desesperados polo botellón no exterior, el, que está enfermo do corazón, marcha da casa de noite, di que non aguanta», explica Samuel Fernández, vicepresidente del colectivo vecinal.

Sucede en la calle Melitón Cortiñas y su entorno, donde «hai ruídos mentras está aberto o local nocturno e, cando pecha, algúns clientes siguen, berrando, dándolle patadas ás botellas, tirándoas...». Otro caso expuesto en la asamblea de Casco Antigo ocurre en la calle Pérez das Mariñas: «Audios gravados por veciños demostran que nas súas habitacións escoitan a música a todo volume, como se estiveran dentro do local do que sae, que non debe ter aillamento acústico».

«Non estamos contra a movida nocturna, pero todos debemos respectar as normas», añade Samuel Fernández, vicepresidente de la asociación que encabeza Francisco Hermida. Una, que según la alcaldesa viveirense acatan la mayoría, es la de cumplir horarios de cierre, y permitir ampliarlos en fechas determinadas como «excepción, non como norma». Dos, cerrar las puertas de los establecimientos para mitigar el ruido. Tres, limitar la salida de bebidas al exterior. Y cuatro, «que o Concello revise as licencias para que cando se traspase un local teña que adaptarse ás normas actuais».

Desde Casco Antigo animan a los vecinos a «volver a chamar á policía cada vez que padezan problemas de ruídos, pelexas...». También lo hará la asociación, «denunciando locais concretos e feitos concretos», anuncia Samuel Fernández. Y además «faremos un seguimento, para comprobar se van e se coas forzas de seguridade se atalla o problema».

La regidora María Loureiro admite quejas vecinales en un conflicto de difícil solución, destaca el refuerzo del control policial y recalca que el Concello «intenta mediar de la mejor forma».

Crearán zonas de carga y descarga para quienes viven intramurallas

La directiva de Casco Antigo reconoce la colaboración del Concello ante sus demandas. Asegura que han admitido sus alegaciones a la ordenanza que regulará el tráfico por la zona intramurallas. Cuando el acceso de vehículos esté de verdad restringido y controlado, el gobierno viveirense ha aceptado permitir a los residentes en el casco histórico «entrar cos coches en momentos puntuais e por causas xustificadas, avisando á Policía Local». Y para facilitarles la vida creará «zonas de carga e descarga para residentes arredor do perímetro» del área peatonal.

Apremian al Concello para atajar la plaga de gaviotas entre abril y mayo

Medio año después de constituirse, el colectivo vecinal Casco Antigo continúa trabajando con el Concello para mejorar la calidad de vida en la zona histórica. Además de los ruidos de la movida nocturna, la plaga de gaviotas es otro de sus caballos de batalla. El gobierno viveirense aceptó contratar un estudio sobre las colonias de gaviotas del municipio. Controlarlas como primer paso para solicitar permiso a la Consellería de Medio Ambiente permiso para retirar los nidos y los huevos. Según Samuel Fernández, «só se pode facer xusto antes da eclosión, porque se non volven a poñer». Por las informaciones que manejan, debería ser entre finales de abril y mayo. De ahí que apremien al Concello a actuar o deberán esperar.

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