Trece años sin vacaciones en Viveiro

El práctico portuario Andrés Díaz Ferro se toma su primer descanso desde el 2006, y estos días lo releva su hijo Jorge


viveiro / la voz

«O traballo non me desagrada, pero estou as 24 horas, os 365 días do ano, sen un relevo, sen un descanso, sen poder viaxar a máis de dúas horas de distancia de Viveiro...». Igual que otros miles de autónomos, el práctico portuario Andrés Díaz Ferro se ha debatido en el dilema de conciliar una profesión que vive con pasión con la necesidad de desconectar de ella cada cierto tiempo. Después de casi trece años de guardia permanente, el práctico de los puertos de Celeiro (Viveiro), Burela y Cariño se ha cogido sus primeras vacaciones.

Disfruta de tiempo libre y de la posibilidad de alejarse a más de dos horas de Viveiro porque ha encontrado un relevo, su hijo Jorge Díaz Lage, también capitán de Marina Mercante y con las pruebas que lo habilitan como práctico portuario aprobadas meses atrás.

Teóricamente, igual que cualquier otro trabajador, Andrés Díaz siempre ha tenido opción a vacaciones anuales. Realmente no ha sido así porque en su profesión «o número de prácticos habilitados é restrinxido». Lo reconoce el organismo público que lo ha contratado, Portos de Galicia, gestor de los muelles de Celeiro, Burela y Cariño. Y él lo ha comprobado, porque cuando quiso tomarse un respiro laboral acabó renunciando al no encontrar profesionales cualificados que lo relevasen unas semanas.

148 meses al pie del cañón

Ahora sí, porque su hijo Jorge ha aceptado sustituirlo desde principios de mes, con un contrato temporal que libera a su padre de 148 meses ininterrumpidos al pie del cañón.

Ser práctico en puertos pequeños equivale a permanecer siempre disponible. Con temporal o buen tiempo, en días laborables o festivos, su calendario laboral lo marcan los mercantes. Sabe con antelación cuando prevén entrar o salir y han de adaptarse. Puede haber jornadas en las que dirijan a más de un barco y otras a ninguno. De cualquier modo, siempre han de estar disponibles, por si se requiere su intervención en alguna contingencia.

Aunque no en primera línea, Andrés continúa pendiente del servicio de practicaje de los puertos mariñanos y del ortegano donde ha guiado a decenas de mercantes. Entre otras razones, porque difícilmente su hijo hallará mejor maestro y mentor que él. Conoce como pocos las dársenas de Celeiro, Burela y Cariño, así como las maniobras que en los últimos años han hecho posible el atraque de buques que en la mercante son pequeños o medianos pero que en esos tres puertos son realmente grandes, algunos incluso enormes.

A punto de jubilarse

Si se cumplen las previsiones y la avería que retuvo al mercante Gures en Vilagarcía no provoca otro retraso, Jorge Díaz dirigirá este miércoles la entrada y el atraque en Celeiro de ese buque de 118 metros de eslora y bandera de Portugal. Cuando acabe de cargar granito, guiará su desamarre y su partida. Cerca y atento volverá estar un Andrés Díaz que parece no acabar de creerse que al fin ha podido tomarse esas vacaciones que tantas veces añoró.

Atrás quedan casi trece años de guardia localizada continua, no obligada ni forzosa, pero sí complicada de evitar porque a los autónomos, aunque económicamente puedan permitírselo, no siempre les es posible dejar sus trabajos. Igual que en otras profesiones, Andrés Díaz no ha logrado encontrar quien lo sustituyese temporalmente como práctico portuario. Cuando ronda los 66 años, ese lobo de mar que también ha sido capitán de Pesca y de Marina Mercante quizá tenga oportunidad ahora de jubilarse y de dedicar su tiempo libre a su familia y a sus aficiones.

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