Viveiro revivió «el espíritu» de atención al enfermo del santuario francés de Lourdes

Decenas de personas participaron ayer en las celebraciones en torno a la gruta y en la procesión de las antorchas

Procesión de las antorchas en Viveiro

viveiro / la voz

«Intentamos revivir en Viveiro el espíritu de atención a los enfermos del santuario de la virgen de Lourdes en Francia». Así explicó a La Voz sor Teresa, la abadesa del convento de las Concepcionistas, la importante devoción que todavía existe en la ciudad del Landro hacia la imagen que se guarda en la gruta que está situada junto a la iglesia del monasterio, y que ayer celebró su festividad. «Nuestra patrona es la Inmaculada, pero a nivel devocional, la de Lourdes, aunque está en nuestros locales, es patrimonio del pueblo de Viveiro ya», añadió. A lo largo de la jornada, decenas de personas participaron en los actos religiosos programados, tanto en las misas como en la tradicional procesión de las antorchas. «Esta virxe ten xente moi devota. Nesta zona, a devoción máis grande, a primeira, e á da virxe de Fátima de Bravos, e logo, a segunda, á de Lourdes», exponía Remedios Ramil, que aseguró llevar más de medio siglo acudiendo puntualmente a la novena de Lourdes, a la salida de la misa de las once.

«Esta é a dos enfermos», detalló una mujer de mediana edad que no quiso dar su nombre, aunque confesó haber ido «a pedir» por un familiar cercano que sufre una enfermedad grave.

Algunas caras jóvenes

Aunque la mayoría de los asistentes superaban con creces los 40 años, también había caras jóvenes, incluso algún recién nacido. «Antes impoñíase a extrema unción, e dicíase que era para quen estaba a punto de morrer. Pero agora, a unción de enfermos, pódea recibir quen queira, estea enfermo ou non, porque é para sanar. Mesmo hai xente que a pon varias veces na vida», detalló el sacerdote Xosé Román Escourido Basanta. «Te da salud y fuerza», añadió sor Teresa.

Las monjas concepcionistas donaron una pequeña talla de la virgen a la cofradía de la Misericordia

La procesión de las antorchas que recorrió ayer por la noche la parte alta del centro histórico de Viveiro tuvo una connotación especial. El paso de la virgen de Lourdes que se guarda durante todo el año en el interior del convento de las Concepcionistas procesionó acompañado por una pequeña réplica en plata, de menos de 20 centímetros de altura, que fue bendecida en el transcurso del recorrido. Se trata de una donación que la comunidad de religiosas del monasterio situado en Santa María hacen a la virgen de la Clemencia de la Cofradía de la Misericordia. «Hay una vinculación especial con esa cofradía y con esa imagen desde hace muchos años», reconoció la abadesa, sor Teresa, que detalló que la talla cedida lleva varias cintas azules que son símbolo de la Inmaculada, así como una medalla como las que llevan habitualmente estas religiosas de clausura.

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