Capital inglés compra aldea en Viveiro

Una pareja del Reino Unido acaba de adquirir un pueblo centenario abandonado con cinco casas y dos manantiales situado a un kilómetro de la playa de Abrela

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Una pareja inglesa compra una aldea en Viveiro Una pareja del Reino Unido acaba de adquirir un pueblo centenario en el lugar de A Insua

Viveiro / La Voz

La cifra de ciudadanos extranjeros que eligen Galicia para residir buscando una mejor calidad de vida en contacto con la naturaleza, la gastronomía, el patrimonio cultural o las gentes no deja de aumentar. La experiencia más reciente tiene como escenario Viveiro, donde una pareja del Reino Unido acaba de comprar una aldea abandonada por algo más de 300.000 euros. El pueblo está situado en el lugar de A Insua, un enclave idílico ubicado a menos de un kilómetro de la playa de Abrela (O Vicedo), y que consta de cinco edificaciones centenarias, como explica Rosa María Costoya, gerente de Galician Country Homes, la agencia inmobiliaria con sede en Rábade que ha intermediado en la transacción. «Una de las casas es perfectamente habitable, otra está con la placa y el techo, otras dos están derruidas y la quinta es una antigua capilla», detalla la emprendedora lucense, que indica que el acuerdo se ha cerrado porque tanto el actual propietario de la aldea, que es vecino de este municipio de la costa de Lugo, como sus futuros dueños «valoran muchísimo toda la historia que rodea a unas propiedades tan antiguas». «Quieren -añade- honrar la memoria de la gente que las construyó».

En esa línea, Costoya subraya que la aldea forma parte del proyecto vital de un único hombre «que ha estado durante cuarenta o cincuenta años de su vida tratando de unificar los minifundios» que existían en este rincón de Viveiro y que son tan habituales en Galicia, con el objetivo de reunirlos todos en una única parcela. Con esa finalidad fue comprando los terrenos a las diferentes personas que en tiempos residieron en este paraje, que también está emplazado a escasos metros del antiguo Cargadoiro de A Insua, desde el que se dio salida durante décadas al mineral extraído de la minas de hierro de A Silvarosa.

80.000 metros cuadrados

La finca en su conjunto tiene una superficie de ocho hectáreas (80.000 metros cuadrados) y dispone de una amplia zona boscosa en la que en este momento crecen eucaliptos. La idea es que en un futuro más o menos cercano pueda alojar otras especies arbóreas. La aldea cuenta además con dos manantiales de agua potable y un tercero que abastece de agua al terreno, que antiguamente estaba dedicado a labradío. Otro de los atractivos de la parcela es el hecho de tener varios accesos directos al mar; desde uno de ellos se desciende incluso a una pequeña cala.

Pero el caso de esta pareja británica es el más reciente, aunque no el único, puesto que hace apenas unas semanas se hacía público que una pareja holandesa había comprando la aldea que la actriz norteamericana Gwyneth Paltrow había recomendado como regalo de Navidad a través de su página web. Además, también recientemente se daba a conocer que una pareja británico-alemana había cambiado las cálidas aguas del Caribe, donde dirigía cruceros de lujo, por la aldea de Vilachá, situada en la parroquia de Xerdiz (Ourol). Desde ahí disfruta de un ritmo de vida más pausado. «Galicia está en plena expansión y en el momento adecuado, y nosotros estamos rodeados de buenos profesionales en todos los ámbitos», destacó tiempo atrás Rosa Costoya, que facilitó esta última venta. Su empresa fue reconocida recientemente como «Mejor empresa inmobiliaria familiar de España» por la prestigiosa revista británica Build, que tiene 100.000 suscriptores en todo el planeta.

De dirigir cruceros de lujo en el Caribe a planear un hotel en una aldea de Ourol

lucía rey

La pareja prevé alquilar en el futuro alguna de las casas que va a restaurar en Xerdiz

De dirigir cruceros de lujo en el Caribe, a proyectar un hotel rural en una recóndita aldea de Ourol. De esta forma se podría resumir el cambio de vida que están haciendo realidad Jeff y Claudia, una pareja de extranjeros que ha comprado cinco casas deshabitadas en el lugar de Vilachá, en Xerdiz. Hasta hace poco, y durante muchos años, su día a día transcurrió a bordo de un catamarán de lujo en el que, él como capitán y ella como cocinera, atendían a ricos turistas de Estados Unidos que recorren de una manera exclusiva las islas de Anguila (Reino Unido), San Martín (Francia y Holanda) y San Bartolomé (Francia). Cansados del calor, los mosquitos y la falta de espacio e intimidad, en el 2016 decidieron adquirir este pequeño pueblo que en tiempos llegó a tener más de 40 vecinos. «El último español que vivió aquí se llamaba Eduardo», comentó este londinense de 60 años días atrás mientras mostraba con orgullo una de las casas que les quedan sin restaurar, y que conserva una espectacular lareira con horno, escanos (bancos) y gramalleira (cadena de la que cuelga el pote sobre el fuego). «Vamos poco a poco, pero quizás en el futuro alquilemos una o dos casas», avanzó la pareja, que va restaurando paso a paso los inmuebles.

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