La Mostra de Viveiro volvió a brillar en su especial 40º aniversario

Como la noche anterior en la gala de Bágoas, en la Praza Maior no cabía un alfiler

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VIVEIRO / LA VOZ

Color. Ritmo. Elegancia. Exotismo. Tradición. Todo eso y mucho más aúna año tras año Viveiro, convertido el pasado fin de semana en un escaparate sin igual de la cultura popular internacinal. Ayer la Mostra Folklórica alcanzaba el número 40. Una edición de nuevo vibrante ante un público numeroso y fiel. A última hora de la tarde, la Praza Maior viveirense se veía desbordada de gente atraída por la Gran Gala. Desde finales de los años 70, entre unas 250 y 300 agrupaciones folclóricas habrán pasado ya por la ciudad y todo gracias a la labor de Bágoas da Terra.

Anoche actuarían Ritmos y Raíces Panameñas de Panamá, a Folk Dance Group Chanthaburi de Tailandia, African Tumbas de Kenia, Ogonki Group de Siberia (Rusia) y Ballet Folk Simyonov de Serbia. Los anfitriones, al principio, mitad y final de la cita, como es costumbre. El grupo local había vivido la noche anterior un papel protagonista, por su 60º aniversario. De esa gala previa, recordaba ayer la presidenta de la asociación y directora de la Mostra, Maricarmen López: «Felicitounos moita xente. A algúns lles recordou aos espectáculos de baile galego de Rey de Viana». Reconoció que hubo momentos de tensión, pero todo salió bien. «Grazas a que hai unha canteira, a actual, de Bágoas, que é fenomenal. De todas as xeracións que pasaron, unhas foron máis significativas que outras pero creo que tras a primeira, a que máis forza tivo é a actual», valoró Chipe.

Tras la Mostra hay historias especiales. Como la de Ricardo Fernández. Cuenta Maricarmen López «Chipe» que en ediciones anteriores participó «pero fai moitos anos que falta porque vive en Inglaterra». Esta efeméride tan significativa para Bágoas no quiso perdérsela, al parecer. «E pideu unha semana de vacacións para vivila intensamente», añadió ayer. A la hora del cierre de esta edición estaba previsto, según dijo, que vistiese la coroza (capa de paja) en la llamada Peza da coroza, que estrenara hace décadas por primera vez Juan Soto, a quien le dedicaron la Mostra y la gala del sábado. En la danza participaron también hijos de otros miembros veteranos. «Sempre buscamos o achegamento familiar, de cariño e de sentimento», señaló Chipe.

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