«Liquido todo a un euro porque me tocó el gordo y dejo de trabajar»

El sorteo de Navidad ha dado un giro de 180 grados a la vida de la dueña de una paquetería de Viveiro

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«Liquido todo a un euro: me tocó el gordo y dejo de trabajar» La paquetería de Ángela no deja de recibir clientes. Ha tirado los precios para disfrutar de su premio de la lotería

viveiro / la voz

¿Quién no ha dicho alguna vez eso de «si me tocase la lotería, dejaría de trabajar»? Pues eso fue lo que dijo en la mañana del pasado 22 de diciembre Ángela López mientras atendía a una clienta en su paquetería de Viveiro. Lo sorprendente es que la mujer, que solo tiene 50 años, no tenía ni idea de que en su caso se convertiría en realidad en apenas unas horas. «Mi marido y yo no jugamos nunca a la lotería, así que ni siquiera estábamos pendientes del sorteo. Pero alguien dijo: 'El gordo tocó en Vilalba', y recordé que a él le habían regalado lotería allí, en el bar Cascudo, porque trabaja mucho por esa zona», explicó ayer la mujer en medio de la vorágine en que estos días vive inmerso su comercio. No en vano, la lotería ha dado un giro de 180 grados a su vida.

«Liquido todo a un euro porque me tocó el gordo y dejo de trabajar», destaca con una sonrisa de oreja a oreja cuando alguien le pregunta por qué se está deshaciendo de género de gran calidad a precios tan bajos, puesto que en la tienda se pueden encontrar camisetas, calzoncillos, bragas o calcetines de primeras marcas, como Abanderado, Punto Blanco o Cóndor, por un euro; pero también carretes y bobinas de hilo, delantales o todo tipo de artículos de corsetería. «Estuvo todo al 50 % un mes, pero si quieres liquidar toda la mercancía de verdad tienes que hacer algo así para atraer a la gente», expone.

Hace siete años que López, que nació y vivió durante mucho tiempo en Madrid, pero cuya familia es originaria del municipio de Ourol, cogió el traspaso de A de Vieiro, una mercería que llevaba abierta cerca de cuatro décadas en la ciudad del Landro. El 11 de diciembre completó el traslado del local desde la calle Margarita Pardo de Cela a la plaza Juan Donapetry, sin saber que once días más tarde le tocaría la lotería.

«Lo suficiente para vivir»

Aunque Ángela prefiere no revelar la cantidad de dinero que ha ganado con el premio, confiesa que es «suficiente para vivir». «Con 50 años, no sé lo que va a pasar mañana. Tengo dos hijos y una nieta, y solo quiero disfrutar de ellos y vivir la vida día a día, con tranquilidad. No soy de viajar ni de grandes lujos. Tenía necesidad de un coche y es lo que he hecho, comprar un coche, y hacer una comida en Semana Santa cuando vino la familia», señala la empresaria, que confiesa que el dinero del gordo le ha ayudado a saldar el préstamo de la casa donde vive, en la parroquia ourolense de Bravos. -¿Y cómo se siente ahora? -«Muy tranquila. Sin hipoteca y sin nada a deber se duerme muy bien. Pagando solo luz, agua y teléfono», bromea.

Su marido, Antonio Chao, que es maderista y tenía una empresa con dos empleados, también cerró la empresa. Ahora trabaja como asalariado. «Con su sueldo al mes, sus vacaciones...», reflexiona. La pareja no deja de pensar en lo afortunada que ha sido. «Era la única lotería que había en casa», subrayan.

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