Trabada salva su aula de Infantil con cuatro niños a cambio de casa gratis

Una familia de Guadalajara matricula a sus hijos y se une a otra de Senegal seleccionada por el Concello días atrás


TRABADA / LA VOZ

Misión cumplida. El concello lucense de Trabada (1.121 habitantes) ha logrado salvar el aula de Infantil del CEIP Celso Currás, que Educación preveía cerrar por falta de matrícula. En principio, el centro solo contaba con dos alumnos de 3 a 6 años, de modo que le hacían falta cuatro más para alcanzar el mínimo legal. La alcaldesa, la socialista Mayra García, planteó una solución, así lo definió, a la desesperada, lanzando una oferta de casi gratis y empleo para las familias que tuviesen dos hijos entre esas edades y los matriculasen en el centro.

La respuesta fue inmediata y en unos días más de treinta de toda España se pusieron en contacto con el Concello. La primera elegida fue una de Senegal, con tres hijos menores, de 2, 4 y 6 años. La segunda la dio a conocer este miércoles Mayra García: «Ó final imos ter unha familia de Guadalaxara que ten dous xemelgos de catro anos e unha nena de once. Ela é chilena e o marido é español. Así que ó final conseguímolo. Xa os matriculou a directora e con elo teremos habilitada para o próximo curso esa unidade de Infantil que a Xunta vén de suprimir».

Será así porque desde Educación se habían comprometido con la alcaldesa de Trabada a revisar la supresión en el caso de que antes del inicio del curso escolar se alcanzase la matrícula de seis alumnos.

Con la familia originaria de Senegal, residente en A Coruña desde hace 13 años, hubo un contacto personal. Se desplazó hasta Trabada con dos de sus hijos para ver el colegio, la casa que les cedían y conocer el pueblo. En el caso de la familia de Guadalajara, que reside en un núcleo rural, el contacto ha sido telefónico. «Había varias que cumprían os requisitos, pero se podemos ter a familias con tres nenos, mellor que dous. Falamos con eles e os nenos xa están matriculados», explicó la alcaldesa.

En adelante, serán los Servizos Sociais del ayuntamiento los que se encarguen de coordinar la llegada de las dos familias a Trabada. La de Senegal no lo hará antes de septiembre. Previamente, presentarán los currículos de los dos padres de familia a las empresas del municipio que se han ofrecido a contratarlos, para ver en qué puestos encajan.

En principio, según apuntó ayer la alcaldesa, la cesión de las casas, dos antiguas escuelas rurales rehabilitadas y acondicionadas, será por año y medio, prorrogable seis meses más. Desde el Concello se reconoce que quedan flecos por pulir, pero todo se da por bueno porque se ha alcanzado el objetivo de evitar el cierre del aula de Infantil: «Estou moi feliz, porque o traballo deu froito e significa moito para nós. E aínda seguimos recibindo chamadas de familias case a diario», señaló la alcaldesa.

El Concello dispone de otras cinco viviendas, pero de momento no se cederán

Dada la respuesta que tuvo su oferta de casa y empleo a cambio de matricular a niños en el CEIP Celso Currás, la alcaldesa de Trabada manifestó días atrás que valorarían ampliarla a más de dos familias, al haber varias empresas dispuestas a colaborar con puestos de trabajo y al disponer el Concello de cinco escuelas rurales. Ayer cerró momentáneamente esta puerta, manifestando que a corto plazo no se va a ocupar ninguna más: «Hai que ser prudentes e antes imos ver como resulta esta experiencia. Despois, se todo vai ben, falaremos da amañar, equipar e ceder máis casas».

Trabada tomó esta medida extrema, aunque en el concello hay niños suficientes para mantener la matrícula del CEIP. Lo que ocurre es que, por estar en la frontera con Asturias, algunas familias prefieren enviarlos a colegios del municipio asturiano de Vegadeo o a otros donde les es más cómodo por el trabajo.

Ahora, una vez seleccionadas las dos familias, se le comunicará al resto la decisión.

«Siento que hemos logrado un imposible»

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Cualquiera que pise una escuela unitaria del rural pontevedrés, da prácticamente igual la que elija, notará enseguida que estos centros son algo más que un colegio al uso para niños de infantil -3, 4 y 5 años-. Como tienen muy pocos alumnos, la relación entre los maestros y las familias se vuelve intensa. Por eso, cuando en una de esas unitarias cae la matrícula -Educación solo las mantiene abiertas si la previsión es de un mínimo de seis niños-, la situación se vive como un drama tanto por parte de los padres como del propio docente y hasta de los concellos. Toda la comunidad hace piña para buscar alumnos y evitar así el cierre.

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