Tres años ya del traslado de los ancianos del hospital asilo de Ribadeo y sin fecha para su regreso
RIBADEO
La reforma de la residencia financiada en parte con la donación de un filántropo se ha complicado; hoy se celebra un pleno para licitar lo que queda pendiente
16 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.«Empezó el traslado de ancianos del asilo de Ribadeo a otras residencias. Los primeros destinos son Burela, Castro de Riberas de Lea, A Coruña o Ferrol y la Xunta destaca el esfuerzo por atender las peticiones de las familias». Esta era la noticia que publicaba La Voz de Galicia el 7 de junio del 2023, cuando comenzaba el traslado de los en torno a 26 ancianos que residían en el hospital asilo de Ribadeo, cuando parte de ellos aún estaban pendientes de adónde iban a ser derivados en tanto se ejecutaban las obras de rehabilitación prácticamente integral del edificio, a cuya financiación contribuyó con unos 800.000 euros (en torno a la mitad del presupuesto total) Francisco Moreda Pérez, médico ribadense fallecido en Barcelona.
Entonces se estimaba que el cierre del hospital asilo se prolongaría durante dos años, pero transcurridos más de tres las obras no han concluido, están paradas y no hay una previsión oficial de cuándo se retomarán ni de cuándo concluirán. Llegado ese momento habrá que instalar el mobiliario y decidir el modelo de gestión, pues las monjas de la congregación de Marta y María ya abandonaron Ribadeo y no seguirán al frente de la futura residencia. Habrá que aprobar un reglamento de uso, las tarifas, seleccionar a los ancianos residentes... en definitiva, muchos pasos que inducen a pensar en un largo período hasta que el hospital asilo vuelva a estar operativo.
La obra fue adjudicada a la constructora mariñana Jesús Naray por 1.586.781 euros, con el compromiso de concluirla en 18 meses. Pronto se vio que iba acumulando un retraso considerable (uno de los aspectos que el BNG reprocha al PP es su supuesta inacción ante esta circunstancia y que no se rescindiese el contrato). Se aprobaron varias prórrogas hasta que el proyecto entró en parálisis definitiva cuando en octubre del año pasado Jesús Naray confirmaba que iba a entrar en concurso de acreedores. Entonces el alcalde de Ribadeo, Dani Vega, manifestó que estaba al tanto de la decisión de la constructora y que, anticipándose para evitar que la demora en la obra fuese mayor, desde el Concello se habían iniciado gestiones para liquidar la parte ejecutada y poder licitar lo que se estimaba quedaba del proyecto, que el regidor cifró en un 13 %.
Pero esta perspectiva halagüeña estaba lejos de cumplirse. Pronto se vio. Las cuentas al parecer no cuadraban (el BNG denunció que hay certificaciones de obras no ejecutadas), los trámites eran más complicados y el BNG elevó el calibre de sus críticas. En marzo, cuando el hospital asilo apareció precintado por la policía municipal, el Bloque pidió explicaciones al gobierno municipal y denunció oscurantismo. Tras reclamar en varias ocasiones información, finalmente decidió llevar el asunto al Consello de Contas, denunciando irregularidades y el pago de partidas «por obras que son fume». Queda por ver en qué derivará este paso, en tanto desde el gobierno local se evita el asunto y no se respondió al BNG.
El caso es que a estas alturas el hospital asilo sigue precintado por la Policía Local y las obras paradas. Así se llega a este martes en el que se celebrará un pleno monográfico y extraordinario en Ribadeo sobre el asilo, para dar un paso más en la compleja tramitación administrativa y poder licitar la parte que queda por ejecutar.
El camino para llegar a este punto ha sido más largo de lo que se auguraba, pero al fin parece intuirse luz al final del túnel y que podrán reanudarse las obras. Pero el tiempo sigue corriendo, mucho más allá de lo que todos en Ribadeo pensaban y el regreso de los ancianos residentes sigue aún lejos.